Opinión

Milei, el autócrata en su laberinto

Esta noche un perrito faldero de intereses foráneos volverá a ratificar que tal definición no es una consigna panfletaria y volverá a tropezar en cada oración de una lectura horrorosa sin levantar la vista jamás porque es incapaz de hilar un concepto fluido fuera de las líneas que le redactan a duras penas para, infructuosamente, reducirle los furcios. Idiota. Imbécil. Retardado. Débil mental. No hay ningún error de ningún burócrata en esas categorías empleadas por la Agencia Nacional de Discapacidad, para clasificar a eventuales beneficiarios de subsidios. En todo caso, quien firmó la resolución tuvo un lapsus respecto de sí mismo, del autócrata y de sus acólitos.  

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