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Política

Qué motiva la desesperación de los Milei para suspender las PASO

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El Gobierno aceleró las negociaciones para impedir que se realicen las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en 2027, aunque todavía no consiguió los votos necesarios para aprobar la reforma electoral. La intención de Javier Milei es eliminar definitivamente el sistema, aunque en la Casa Rosada admiten que una nueva suspensión por única vez reúne mayores posibilidades de alcanzar un acuerdo.

El respaldo inicial de los cinco gobernadores radicales se amplió en los últimos días. Según el relevamiento que manejan los negociadores oficiales, actualmente hay doce mandatarios considerados favorables, cuatro indecisos o negociables y ocho contrarios a retirar las PASO del próximo calendario electoral.

A pesar de esas cuentas globales, el apoyo de un gobernador no garantiza automáticamente los votos de los senadores de su provincia. Por eso, el oficialismo abrió conversaciones tanto con los mandatarios como con legisladores y jefes de bloques.

Entre los gobernadores ubicados en el grupo favorable están Rogelio Frigerio, de Entre Ríos; Alfredo Cornejo, de Mendoza; Maximiliano Pullaro, de Santa Fe; Juan Pablo Valdés, de Corrientes; Leandro Zdero, de Chaco; Carlos Sadir, de Jujuy; Marcelo Orrego, de San Juan; Ignacio Torres, de Chubut; Rolando Figueroa, de Neuquén; Alberto Weretilneck, de Río Negro; Claudio Poggi, de San Luis; y Raúl Jalil, de Catamarca.

No todos sostienen exactamente la misma posición. Valdés se mostró dispuesto a debatir la eliminación definitiva. “Nosotros siempre estuvimos en contra de las PASO y vamos a seguir estando en contra de las PASO”, afirmó el gobernador correntino. Cuando le preguntaron si acompañaría su eliminación, respondió: “No sería descabellado”.

En cambio, Sadir, Pullaro y Cornejo consideran que las primarias pueden ser útiles cuando los partidos tienen competencias internas, pero aceptarían suspenderlas para 2027. “Pienso que podríamos suspender otra vez, como ya ocurrió, pero no eliminarla”, sostuvo el mandatario jujeño. Pullaro, por su parte, argumentó que en el ámbito nacional “se han usado muy poco e imprimen un gasto muy grande” para el Estado.

En el grupo de gobernadores que la Casa Rosada todavía busca convencer aparecen Martín Llaryora, de Córdoba; Claudio Vidal, de Santa Cruz; Gustavo Sáenz, de Salta; y Gustavo Melella, de Tierra del Fuego. Sus posiciones no están cerradas y serán objeto de conversaciones individuales durante las próximas semanas.

Entre quienes rechazan la propuesta o son contabilizados como opositores están Axel Kicillof, Jorge Macri, Osvaldo Jaldo, Hugo Passalacqua, Gildo Insfrán, Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto y Elías Suárez.

El rechazo de Jaldo es especialmente relevante porque los representantes de Tucumán en el Senado podrían resultar decisivos en una votación ajustada.

Los gobernadores no alcanzan
El principal problema para el oficialismo está en el Senado. La Libertad Avanza tiene 21 legisladores propios y necesita reunir 37 votos, porque cualquier modificación del régimen electoral debe ser aprobada por la mayoría absoluta de la totalidad de los integrantes de cada Cámara.

En Diputados, posteriormente, necesitará por lo menos 129 votos.

La evaluación más reciente dentro del Gobierno es contundente: “Con esto no alcanza para sacarla en el Senado. Se está trabajando senador por senador y, en algunos casos, con algunos bloques”.

La advertencia refleja que varios legisladores radicales y del PRO mantienen posiciones distintas de las expresadas por los gobernadores de sus provincias.

Entre las resistencias aparecen los radicales Maximiliano Abad, Daniel Kronenberg, Flavio Fama, Carolina Losada y Eduardo Galaretto, además de senadores del PRO. En Corrientes, además, Eduardo Vischi propone conservar las primarias, pero convertirlas en optativas.

La negociación política está encabezada por Karina Milei, el jefe de Gabinete Diego Santilli, la titular del bloque oficialista en el Senado Patricia Bullrich y el presidente de Diputados Martín Menem. El Presupuesto 2027, los recursos provinciales, las obras públicas y posibles acuerdos electorales forman parte de una discusión más amplia con los gobernadores.

¿Pueden aprobarlo este año?
La Casa Rosada considera posible aprobar al menos la suspensión de las PASO antes de fin de año, pero todavía no puede garantizarlo. El primer objetivo es conseguir durante octubre un dictamen y la media sanción del Senado. Después deberá alcanzar los 129 votos en Diputados, donde la negociación también dependerá de bloques aliados y legisladores provinciales.

La eliminación definitiva parece hoy difícil por las resistencias del radicalismo, el PRO y varios gobernadores dialoguistas. La suspensión exclusivamente para 2027, en cambio, aparece como el punto de acuerdo más probable. El antecedente de 2025, cuando el Congreso suspendió las primarias ante la falta de consenso para derogarlas, fortalece esa salida intermedia.

El Gobierno mantiene el optimismo, pero reconoce que todavía no tiene una mayoría consolidada. La definición deberá producirse antes de terminar el año para evitar que las reglas electorales sean modificadas demasiado cerca de los comicios de 2027.

Por ahora, la suspensión tiene posibilidades reales. La eliminación permanente continúa siendo el objetivo de Milei, aunque está lejos de reunir los respaldos necesarios.

Frenar al peronismo y a Bullrich
Si bien en la Rosada aducen cuestiones presupuestarias hay una lógica mucho más maquiavélica que la de ahorrar los fondos públicos que se requieren para esa elección. La intención es sacarle al peronismo el único recurso institucional que hoy tiene para ordenarse: son esas internas las que definirán los liderazgos que puedan oponérsele al experimento libertario en el 2027.

¿Por qué las primarias son una trampa para el Presidente? Porque, por un lado, le permiten al peronismo definir quién será el contrincante de Milei sin desangrarse, si bien Axel Kicillof aparece como el candidato con mayores chances podría aparecer otro, que difícilmente podría vencerlo, pero le serviría a la única fuerza opositora dirimir sus listas sin daños graves. Gane quien gane esa pelea, el peronismo saldría fortalecido. Sin las PASO, sin embargo, la interna se vuelve infinita y desgastante.

Además, juega también la posibilidad de que al peronismo (ordenado o no) lo fortalezca ir a una disputa interna en la cual derrotar al Gobierno antes de las generales, ya que si la suma de sus candidatos superara a la de los candidatos libertarios la campaña para las generales tendría otra intensidad.

Pero las primarias también habilitarían un debate en el seno del oficialismo, donde Patricia Bullrich y su eterno sueño presidencial quieren encabezar una versión moderada del actual modelo, algo así como mileísmo de buenos modales. Las PASO, si ella se anima, le darían una oportunidad de oro para discutirle la jefatura a Milei. No por nada fue Bullrich la que semanas atrás avisó, para desconcierto del Gobierno, que aún “no están los votos” en el Congreso para derogarlas. Un comentario que al Presidente le revolvió el estómago.

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