Economía
Presiones para que Milei deje de ajustar para evitar el derrumbe del modelo
Bullrich aseguró en una reunión privada que “así vamos a una derrota en 2027”. Caputo le avisó al Presidente que explora nuevas medidas que involucran a los bancos, mientras la crisis salarial hace estragos. Solamente Federico Sturzenegger apoya al presidente en su afán de seguir ajustando.
La interna menos pensada en el oficialismo era una interna que se centrara en la conveniencia o no del modelo económico de ajuste y recesión. Y eso es lo que le está ocurriendo al gobierno de Javier Milei. Con la manzana rodeada por el daño social de la crisis se disparó una crítica, con matices, de diferentes ministros al plan libertario. El hecho político es, quizás, lo más fuerte: esa interna, más las encuestas, reflejan que el modelo económico pereció y que el sepelio es traumático para el oficialismo. Milei ya no es Milei, es o deberá ser lo que las presiones sociales y propias puedan moldear. Perdió su activo más preciado. Es matizar el ajuste o perder.
Hay una coincidencia casi unánime de que si el programa sigue en estas condiciones el escenario electoral del año próximo se le hará muy cuesta arriba al oficialismo. Milei está encerrado blandiendo la motosierra, el instrumento simbólico del ajuste, casi en soledad. Ladeado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, que le pide no escuchar los cantos de sirena de los ministros que le reclaman medidas contra-cíclicas que le mejoren la vida a la gente. El “Coloso”, como le dice Milei, le recuerda al Presidente que romper el ajuste es perder identidad, tensionar la situación y, además, para hacer algo que no garantiza éxito porque el Gobierno no está seteado en la sintonía de la sensibilidad social. Adicionalmente, el hecho de invertir en la calle trastocaría las metas de superávit, dólar e inflación, las anclas del programa.
Ese desbarajuste de filas es consecuencia de la imagen que devuelve la economía más centrada en la vida diaria, donde el comercio y la situación de los ingresos (corazón del malestar social) está avanzando ya hacia la etapa de descomposición superadora. El capítulo final. Hay empresas grandes de supermercados con la cadena de pagos quebrada, es decir, no reciben más mercadería porque no pueden pagar las deudas. Esa alerta se encendió fuerte en las últimas horas en una reunión reservada de proveedores de alimentos, que admitieron que el plan económico no tiene punto de retorno. Los números son elocuentes: 4 de 10 personas que hacen compras en los hiper o en los barrios cargan sólo 5 productos o menos en el changuito. El retail está al borde de una quiebra estructural y eso inquieta a todo el mundo.
“Ticket hormiga”
La situación es muy delicada. El miércoles que pasó, en la sede de la Coordinadora de Productores de Alimentos (COPAL), Coca Cola, Danone, Unilever, los molinos, La Serenísima y Mondelez contaron en una reunión reservada que la situación del comercio exhibe “luces rojas”. Relataron que hay cadenas que tienen hasta 15 o 20 bocas de expendio en el interior y en el AMBA en las que se cortó la cadena de pago. Esos súper les pidieron a los proveedores antes mencionados que no les envíen más mercadería porque “no les podemos pagar”. Estamos hablando de bebidas, yogures, harina, cosas básicas, que ya no pueden pagarse. El problema es que el 50 por ciento de las entregas que hace Copal están destinadas a ese segmento. Esta situación se transformó en catarsis entre ceos, porque el Gobierno no se hace cargo de la caída en las ventas.
Horas antes, la consultora Scentia les envió a sus clientes más exclusivos un dato letal. El mail que recibieron llevaba el título de “Ticket Hormiga”. En el detalle, la firma especificó que el 41 por ciento de las compras en hipermercados y barrios son de 5 productos o menos. “Se terminaron los changuitos llenos de abastecimiento”, graficaron.
Ese 41 por ciento, además, representa una suba de 4,4 puntos contra el mes previo, es decir, creció la cantidad de gente que compra menos. El resto, también es desolador: casi el 38 por ciento de las compras son de entre 5 y 10 productos, pero lo más grave es que las “compras pesadas”, las de más de 15 items, tuvieron una caída del 7,6 por ciento. “El shopper va a los autoservicios y supermercados de barrio a buscar lo justo y necesario”, concluye Scentia.
El Gobierno, desesperado
La decisión de Caputo de ofertar créditos hipotecarios con plata del FGS de Anses es un emergente de la preocupación por la caída de la actividad. Los laderos del ministro, consultados por la frase de la “justicia social” que utilizó al momento del anuncio, le quitan mística: “Toto quiso decir que son medidas de importancia para la gente”. Caputo es un trader que ignora lo que ese término significa en la perspectiva histórica. Tampoco le interesa. No está en línea Batalla Cultural como Milei. Está en la línea “preocupado por los acontecimientos”. En estas horas se reunió con un grupo de banqueros para ver qué otra cosa se puede hacer para que la calle sienta un respiro. Todo lo que hace es con los bancos. Se lo avisó a Milei. Es su heterodoxia posible, la de un mesadinerista.
Mientras tanto, Patricia Bullrich, Diego Santilli y la ministra de Capital Humano, Sandra Petovello, piensan también en cómo mejorar la calle, pero advierten que lo de Caputo es inocuo. El jueves, la senadora se reunió en la comisión de Energía con empresarios y colegas. Allí admitió que, si el Presidente no toma un rumbo diferente, “en 2027 va a perder”. Es curioso y, además, inteligente, que Patricia hable del Gobierno en tercera persona del plural. Se autogenera capital propio para el corto plazo. Santilli, por su parte, es más recatado: los empresarios que lo ven lo observan con el mismo diagnóstico que Bullrich, pero con menos estridencias. Tiene menos espalda, depende de Karina Milei y su imagen en territorio bonaerense es muy mala. Piensan lo mismo, pero juegan diferente. Pettovello está más cerca de Bullrich y se lo hace saber a Milei, con quien habla seguido tratando de humanizar al mandatario. No lo logra.
La ministra ve la calle y Milei sabe que el daño está. Hace unos días, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, debió enfrentar a trabajadores de la fuerza con reclamos de mejores salarios. Un perla: la mora en los créditos que Milei le atribuye a la compra de televisores es también es norma entre los empleados públicos que se desempeñan en seguridad.
El Alvear, un teatro de operaciones
Mientras todo eso ocurre, el establishment se para en dos veredas. La primera, tratar de ver cómo el plan político trasciende el 2027 para que Milei les siga garantizando un mar de negocios y beneficios sin controles. La segunda, meterse en los movimientos cada vez más habituales de presuntos candidatos del peronismo.
Bettina Bulgheroni, parte del imperio petrolero PAE, es hoy una de las dirigentes empresarias más activas. Amiga de Karina Milei, es uno de los puntales del apoyo al gobierno. Esta semana juntó a dirigentes del Consejo para el Comercio y la Producción (CICYP) -organismo que ella preside- y al Grupo de los Seis en un almuerzo con el embajador de Estados Unidos. La comida con Peter Lamelas se hizo en el Hotel Alvear, teatro de operaciones cruzadas. Ese mitin tiene altísimo significado político y muestra que los ceos se abrazan al programa Milei. A Lamelas le preguntaron si Estados Unidos iba a ser la red de contención de los libertarios en 2027. “Vos sabes que, sin eso, no hay futuro”, le dijo uno de los presentes. El embajador les llevó tranquilidad. Van a estar. La movida muestra que el empresariado no quiere que el “10” se lesione, porque sería game over.
En el mismo ámbito, hace unos días, Susan Segal, la titular del Council de las Américas y una de las mujeres que articulan al poder empresario de Estados Unidos con la plaza local, le armó a Axel Kicillof un encuentro. El evento, ya muy promocionado en los medios, ocurrió la tarde posterior a que Milei estuviera en ese mismo escenario hablando en el Council. La novedad no es el encuentro, sino lo que se dijo allí. Al gobernador bonaerense, Facundo Gómez Minujin. del JP Morgan, le preguntó si va a ser candidato. “Tengo la voluntad de representar, pero esas definiciones son para el año próximo”, le devolvió Kicillof. También quisieron saber qué piensa de los números de pobreza. A los ceos les preocupa la inestabilidad callejera. “La situación está muy difícil”, admitió a los presentes, entre los que había gerentes de PAE, Google, Apple, Uber y gente de Mercado Libre.
Muchos de los empresarios que quieren saber también charlaron con Sergio Massa, el reaparecido que quiere jugar. Con él tienen más sintonía pro mercado. Pero el poder económico marca la cancha: esta semana, Alejandro Gentile, el ex gerente de comunicaciones de Techint, quedó al frente de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) y lo primero que pidió es tumbar un impuesto, el de los Ingresos Brutos. Paolo Rocca está armando un esquema de poder completo para, primero, comerse a Milei y, luego, condicionar al que lo suceda. Ya tiene la conducción de la UIA, de UIPBA, de la Cámara del Acero y de la Asociación Empresarios Argentinos (AEA). Postales de una transición muy encendida.
Por Leandro Renou para Página/12
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