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Corrientes

Valdés no secuestró a Loan, pero es el principal responsable de que no esté

Por Gabriel Link- El gobernador de Corrientes maneja a su antojo a la Policía, a la Justicia y a la Prensa. Un combo que vuelve a la provincia invivible. Hoy Loan no está con su papá y su mamá porque el radicalismo mantiene el mismo status quo de corrupción estatal desde hace 25 años.

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Dicen los criminólogos, que las primeras 24 horas son cruciales cuando se produce el secuestro de una persona, mucho más si se trata de un nene chiquito que no tiene chances de escaparse de sus captores. En el caso de Loan Peña, la Fiscalía tardó un día y medio en activar el Alerta Sofía, la Policía no cerró los caminos, y para colmo, un comisario de la Policía de Corrientes encubrió a los que se lo llevaron, plantando una zapatilla del nene en un lugar en el que nunca había estado, hecho que se comprobó cuando llevaron al lugar a los perros rastreadores, que no encontraron ninguna huella de olor de Loan, lo que indicó la actuación de los perros es que Loan nunca llegó hasta ahí, y tampoco se fue de ahí. Los perros dijeron claramente que el nene nunca había estado en ese lugar.

El comisario en cuestión es una verdadera joyita, se llama Walter Maciel y en 2018 ya había sido acusado por una mujer policía de abusar sexualmente de ella en Monte Caseros. A la mujer que lo denunció la echaron de la fuerza, y el denunciado fue “premiado” con un traslado como jefe de la comisaría de 9 de Julio. Así funciona la policía de Valdés.

¿Nota de color? La que dio a conocer la denuncia contra Maciel en aquel momento fue Griselda Blanco, la comunicadora de Cruzú Cuatiá asesinada el año pasado “casualmente”, mientras investigaba casos de mala praxis en el hospital de Curuzú, y también corrupción policial.

Ok, les decía hace un momento que con el trabajo de los perros rastreadores quedó claro que en el lugar en el que Maciel dijo haber encontrado la zapatilla, Loan no estuvo. Pero donde sí encontraron huellas olfativas es en los dos vehículos del capitán de navío retirado de la Armada, Carlos Pérez, y su pareja, María Victoria Caillava, una funcionaria del municipio, que es gobernado por ECO. Sí, otra vez la corrupción ligada a ECO.

Tanto ella, como el intendente Hugo Sebastián Insaurralde, responden al gobernador Gustavo Valdés, al igual que la Policía; al igual que los fiscales, y al igual que los jueces.

Los canes encontraron una huella tenue de olor de Loan en la camioneta que la pareja usó para ir a almorzar a la casa de la abuela; y otra, mucho más fuerte en el auto, un Ford K rojo; y eso permite a los criminalistas deducir que al nene se lo llevaron en la camioneta hasta algún lugar de 9 de Julio, para luego trasladarlo hasta Resistencia en el auto, en el que recorrieron alrededor de 200 kms, por eso la huella de olor es más fuerte en el auto que en la camioneta.

Con la sobreinformación sobre el caso que hay en todos los medios, no vengo a contarles a ustedes novedades del Caso Loan, simplemente vengo a atar algunos cabos sueltos, que tienen más que ver con cuestiones políticas que con temas judiciales o policiales específicos, de los que nunca nos ocupamos.

Las bandas criminales existen en todos lados, pero son más exitosas cuando tienen la protección de la Policía y de la Justicia. Hace 25 años que los radicales gobiernan la provincia, y manejan a su antojo, tanto a la Justicia como a la Policía.

Ricardo Colombi llegó al poder tras la intervención provincial ordenada por Fernando De la Rúa en 1999; como la intervención fue a los tres poderes, el radicalismo pudo construir un poder judicial desde cero, a su imagen y semejanza; y a fuerza de nombramientos y billetera, creó un sistema jurídico absolutamente obediente del poder político.

Del mismo modo fue moldeando a la Policía correntina, nombrando jefes que respondieran a sus órdenes y las hicieran cumplir, sin importar mucho que esas órdenes encuadraran o no dentro de la ley. Entonces, en los municipios gobernados por ECO la policía responde al poder político, y en los gobernados por peronistas no. Un claro ejemplo de eso lo pudimos ver todos los libreños durante la pandemia, cuando la policía actuaba casi como una fuerza de choque del ministro de Salud de la provincia y del director del Hospital, para romper las restricciones que, en sus facultades, había dictado el intendente Ascúa para proteger a la población.

Pero el ejemplo que más puede servir para comprobar la forma en que operan en tándem la Policía, la Justicia y el poder político, fue el accidente en el que el entonces presidente del Concejo Deliberante, Wilfredo Collinet, atropelló y mató, cerca de la entrada de Chavarría a una chiquita de 15 años, Lara Robledo, eso fue a mediados de 2019.

Al conocerse la noticia empecé a indagar y me enteré que, a pesar de que debió quedar detenido preventivamente, apenas unas horas después del accidente Collinet había sido visto entrando a su casa, en Paso de los Libres.

Las publicaciones que aparecían en los medios provinciales, todos controlados por el Gobierno radical, eran confusas y tendientes a culpar a la víctima; entonces decidí viajar a Chavarría para investigar. Lo primero que hice fue ir a la Policía, y pedí hablar con el comisario, me hizo pasar a su oficina y, aunque se negó a ser entrevistado, me dijo algunas cosas en off que me permitieron ver que Collinet estaba siendo protegido. Por ejemplo me dijo que la familia vivía en el campo, en un lugar medio inaccesible para alguien que no conociera la zona. Y la verdad era que la familia vivía a siete cuadras de la comisaría. Esa solo fue una de las tantas falsedades que me dijo, que no voy a desarrollar aquí y ahora porque no se justifica.

Al salir de la comisaría recorrimos esas siete cuadras, y ya en la casa de los Robledo Sandra, la mamá de Lara me contó que a pesar de que ya habían pasado cuatro días, a su otra hija, única testigo presencial del hecho, no le habían querido tomar declaración.

Dos días después, Sandra me contó al aire, en la única entrevista radial que le hicieron (guarden este dato), que una hora después de que saliéramos de su casa, a la chica la vinieron a buscar para que declarara. ¿Detalle? Todo el tiempo que nosotros estuvimos en la casa de la familia Robledo un auto particular estuvo estacionado a unos cincuenta metros de la vivienda, que estaba en una suerte de “descampado”, cuando nos subimos al auto para regresar, ese vehículo retomó el camino y se perdió antes de que pudiéramos siquiera ver la patente.

Indagando pude constatar que, a pesar de que Larita falleció pocas horas después del accidente, Collinet nunca estuvo detenido; y tanto el Fiscal Adrián Casarrubia, como el juez Matías Mosca Tressens se dedicaron a protegerlo, incluso mintiendo sobre los hechos. Más que fiscal y juez parecían los abogados defensores del concejal radical.

Había varios agravantes, la velocidad a la que iba Collinet superaba largamente la permitida, el lugar en el que impactó con su tremenda camioneta a Larita demostraba que se había distraído porque la visibilidad era muy buena, y más que nada las mentiras declaradas tras el accidente que inculpaban a la víctima, sobre todo una de esas mentiras me resultó repugnante. Collinet declaró que cuando se bajó de la camioneta la nena solo tenía algunas escoriaciones y raspones. Imagínense como estaría ese cuerpito, de menos de 50 kilos, que había sido embestido al borde de una banquina, y el impacto la hizo volar unos 30 metros y caer sobre la banquina contraria.

Tiempo después me enteré que a la representación para la querella de la familia la tomó un abogado carísimo de Corrientes capital, (y les garantizo que, habiendo estado ahí, esa familia no podía pagar, ni siquiera una consulta, con un abogado caro), y en poco tiempo arreglaron todo con un poco de plata, y la familia dejó de querellar.

Collinet no pasó un solo minuto detenido y ya nada se supo del caso. A cinco años del hecho, no hay registros periodísticos de juicio ni de condena alguna, ni de absolución, o falta de mérito. ¿Qué pasó con esa causa? Vaya uno a saber!

Y aquí quiero abrir un paréntesis para explicar el motivo que me hizo retrotraer al caso de Larita, ayer supimos que uno de los abogados más caros del país, Fernando Burlando, se hizo cargo de la querella de la familia de Loan.

Qué casualidad.

¿Alguien puede creer que esa familia puede pagar los servicios de Burlando?, a mí, ciertamente me parece que hay un patrón, que desde el poder político correntino, alguien les paga a esos abogados caros, para que intervengan en favor de familias humildes, y los convenzan de arreglar todo de la mejor manera posible. La mejor manera posible para el poder, claro.

¿Quieren otra similitud? Al comisario que estaba a cargo de la comisaría de Chavarría cuando murió Larita, también lo trasladaron luego de que hablara conmigo y yo publicara los detalles ¿casualidad…? Ponele.

Cierro el paréntesis y termino la historia de Chavarría…

En síntesis, un político radical atropella a una nena en la ruta, la nena muere, la Policía ayuda y libera inmediatamente al político radical que, en otro auto, pocas horas más tarde vuelve a Libres; el fiscal y el juez también lo dejan ir; la prensa provincial apenas menciona el hecho, y cinco años después nadie sabe nada de la causa.

Ningún medio correntino, ni de Chavarría, ni de la capital provincial, ni de Goya o Mercedes, que son las ciudades con mayor influencia en la zona, entrevistó a la familia de Lara. Ni uno solo. Esta radio y mi portal fueron los únicos medios de toda la provincia que publicaron una investigación propia sobre el hecho.

O sea, el poder político manejando a su antojo a la Policía, a la Justicia, y a los medios, para tapar las cagadas que hacen los políticos radicales en el poder.

Lo único bueno de esta historia es que pudimos comprobar que, cuando investiga, el periodismo sigue teniendo influencia. Esa investigación que hicimos nosotros en Chavarría, impidió que Collinet, siendo presidente del Concejo Deliberante, pudiera reelegirse, tanto como concejal como en la presidencia de la Liga Correntina de Fútbol, de la cual también era presidente en 2019.

Si tuviera más tiempo les contaría la historia de Ramón Ojeda, un puntero radical al que su esposa vio morir en octubre de 2017 en Corrientes, a manos del senador Noel Breard de un disparo en el estómago; causa que también nosotros denunciamos en absoluta soledad, y que también quedó en el olvido, porque también fue ignorada por toda la prensa correntina. Incluso por el periodista capitalino que me contó la historia porque había sido testigo de un hecho importante, él me la contó, yo investigué, saqué al aire al abogado de Ojeda y a su esposa; y cuando ese periodista fue llamado a declarar como testigo en contra de Breard, dijo que no había visto nada.

O sea, él me contactó porque sabe que no tengo miedo de publicar nada, y me contó la historia real, pero en sede judicial lo negó todo. (Muchos loconocen porque manda videítos todos los días por WhatsApp)

¿Mi impresión? Ese periodista me usó para negociar pauta con la provincia.

Nada de esta aceitada maquinaria creada por los radicales, que asocia a los tres poderes del Estado, que ideó Colombi y sostiene Valdés, funcionaría sin medios y periodistas que tapen todo. Ni un solo medio importante en toda la provincia se les anima a los radicales, casi todos por pauta, y otros, incluyendo a algunos que uno considera compañeros, directamente por miedo.

No existe en Corrientes información en medios masivos que complique al Gobierno provincial. Conozco un solo equipo periodístico en la capital que investiga, entrevista busca fuentes y hace denuncias públicas poniendo la cara y el nombre, es el equipo de Jacinto Álvarez en la FM Mega.

Qué buena noticia que los medios nacionales, buscando información sobre Loan, hayan descubierto esto, porque tal vez por vergüenza profesional, algunos que no cobran pauta de la provincia, pierdan el miedo y se les empiecen a animar.

Gustavo Valdés recibió la provincia hace seis años y medio, y no hizo nada por cambiar ese estatus quo creado por Colombi. En el fuero penal no hay jueces o fiscales que no le respondan. Y lo mismo pasa en las cámaras y en el Superior Tribunal.

Loan no está, hace dos semanas que no está, y, tal vez, si la Policía, los fiscales y los jueces penales no estuvieran todos cooptados, Loan hoy estaría con su mamá y su papá.

El gobernador Valdés estuvo 10 días escondido, dio la cara recién en el día 11, ¿dónde estaba? Ni idea, y como la prensa capitalina no investiga nada es imposible indagar sobre su paradero. ¿Alguien leyó en algún medio capitalino que la ausencia del gobernador en medio de este desastre investigativo era un escándalo?

¿Se imaginan lo que se dirían Radio Dos, Sudamericana, LT7 o cualquiera de los diarios provinciales si se tratara de un intendente peronista el que se esconde diez días durante una pésima investigación de una tragedia como ésta?

Lo cierto es que, once días después Valdés apareció, con su mejor cara de piedra, y apenas dio algunas excusas y vaguedades, pero el gobernador no le puede echar la culpa a nadie, ni a Milei, ni a Alberto, ni a Macri, ni a Cristina; y ni siquiera a Colombi.

Es cierto que Milei desfinanció y desactivó todos los estamentos del Estado que operaban específicamente contra el delito de trata; pero también es cierto que todo lo que se hizo mal en las primeras 48 horas respecto de la búsqueda de Loan fue mal hecho por la Policía de Valdés, que plantaba pruebas falsas y lo buscaba donde sabía que no estaba, y también por la Justicia de Valdés, que tardó un día y medio en activar el alerta Sofía.

Todo esto mientras los medios correntinos relataban como serias las pavadas que hacían los policías y los fiscales. La investigación en serio comenzó cuando los primeros móviles de los canales nacionales llegaron a 9 de Julio, plantaron sus cámaras y empezaron a hacer preguntas.

Me dio mucha satisfacción, de verdad, escuchar el lunes a Jorge Rial y a Mauro Federico hablando de que toda la prensa capitalina está comprada; porque eso es algo que hace un cuarto de siglo padecemos los medios del interior provincial que buscamos información. Es imposible conseguir información de los hechos de corrupción del Gobierno radical, porque tienen todo sellado. Bienvenidos los medios nacionales que buscan información periodística en Corrientes y rebotan contra el mismo bloque de cemento en el que rebotamos nosotros desde que el radicalismo gobierna la provincia.

Durante el día 5, es decir el martes 18 circuló un audio en el que Valdés cuestionaba el accionar de la Justicia y la Policía. El gobernador estaba escondido, pero reclamaba que rodara la cabeza de alguien para sacarse de encima el problema. O sea, que encontraran a un perejil para sacrificar, y que el caso no lo afectara políticamente a él. Algunos aseguran que es una filtración del ricardismo, pero que el audio es real.

El gobernador salió a decir que le habían copiado la voz mediante Inteligencia Artificial, y los medios capitalinos, que siempre le hacen los coros a Valdés, repitieron eso hasta el hartazgo y quitaron el foco de ese audio.

Yo no les voy a decir si es real o falso, todos conocemos la voz, la entonación, y el modo de hablar de Valdés, escuchémoslo y que cada uno saque suspropias conclusiones.

Mmmm… ¿inteligencia artificial?, qué se yo…

No sé qué pensar, pero anoche se juntaron muchas personas frente a la residencia del gobernador y le expresaron lo que piensan

Como decía más arriba, Gustavo Valdés gobierna la provincia desde hace seis años y medio valiéndose del “método Colombi”; tuvo tiempo de sobra para reparar cualquier vicio de Ricardo, y, a pesar de haberse peleado con él, eligió seguir su camino en todo lo que está mal.

La corrupción policial es moneda corriente en nuestra provincia, no creo que haya correntinos que desconozcan casos de corrupción policial, que terminan, invariablemente, en el traslado de los policías que delinquen. Cambian los jefes de Policía, cambian los ministros de Seguridad, pero no cambian los métodos; y no van a cambiar hasta que no cambie el partido de Gobierno. Antes fue Colombi, y hoy es Valdés el que elige permitir que se premie a los policías que cometen delitos, en lugar de enjuiciarlos y encarcelarlos.

Y si a los policías corruptos en lugar de echarlos y meterlos presos, los esconden en otros pueblos, el jefe de la Policía, el ministro de Seguridad y el gobernador de la provincia son los líderes de una organización criminal que responde al nombre de Policía Correntina; que trabaja encubierta por otra organización criminal llamada Justicia Correntina; y hay una tercera organización, que no comete delitos, pero los ve y los ignora, teniendo la obligación profesional de denunciarlos, que es la Prensa Correntina.

A ésas tres organizaciones las comanda y las financia el mismo tipo, Gustavo Adolfo Valdés.

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