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Economía

Cuidado con el cepo: ¿A Milei le pasará lo mismo que a Macri?

Con Luis Caputo en el manejo de la economía en ambos gobiernos, Macri y Milei abrieron el cepo cambiario para generar confianza y atraer inversiones. Pero el plan no funcionó y Macri tuvo que reponer el cepo en medio de una corrida. ¿Milei va por el mismo camino?

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Imaginando un futuro para el gobierno de Javier Milei en 2027, suponiendo que logra sortear los cataclismos políticos y financieros de las últimas semanas, con la derrota y fuga de Flavio Bolsonaro, la paliza de proporciones históricas a Donald Trump, la caída indecorosa de Santiago Peña y la escalada del riesgo país de 465 puntos antes de que Luis Caputo empezara a reunirse con inversores, a mediados de septiembre en Nueva York, a los 939 actuales, no le resultará fácil evitar caer en el cepo cambiario si no consigue revalidar en las urnas su liderazgo como presidente.

Porque si no gana las elecciones del año que viene, Milei tendrá que afrontar los últimos meses de gestión en medio de un caos igual o peor al que vivió Mauricio Macri cuando cayó en los comicios de 2019. Seguramente con las reservas del Banco Central en niveles mínimos, con el tipo de cambio atrasado, sin poder político para coordinar expectativas o manejar nada.

Si la derrota es contra el peronismo, los inversores financieros sabrán que volverán a encontrarse con la fuerza política que reestructuró la deuda ya en cuatro oportunidades: con Carlos Menem y Domingo Cavallo; con Néstor Kirchner y Roberto Lavagna; con Cristina Fernández de Kirchner y Amado Boudou, y con Alberto Fernández y Martín Guzmán.

Con Menem y Cavallo fue dentro del marco del Plan Brady que coordinó el gobierno de Estados Unidos, a comienzos de los ‘90, para que los países endeudados entregaran sus empresas públicas, con décadas de acumulación de capital social, por bonos basura. Con Kirchner los financistas tuvieron que asumir el concepto que instaló el patagónico: los muertos no pagan, y aceptaron quitas monumentales de capital e intereses. Cristina siguió en la misma línea y completó la tarea hasta en un 96 por ciento, quedando afuera los fondos buitre. Fernández, en cambio, solo pateó para adelante los vencimientos de la deuda asumida por Macri y Caputo. Esa deuda es la que pesa ahora.

Volviendo al punto, si Milei perdiera las elecciones, después de jugarse entero -rifando reservas del Banco Central- para sostener el modelo que instaló desde 2023, los financistas visualizan que el libertario tendría que optar entre una devaluación descontrolada y/o reponer el cepo cambiario para contener la hemorragia la divisas.

Todo eso, que parece futurología a casi un año de las elecciones, forma parte de los análisis de bancos, fondos de inversión y consultoras en este momento. Las conclusiones que sacan se reflejan en la trepada del riesgo país hasta cerca de los 1000 puntos básicos. También en la disparada de las tasas de interés en pesos para las empresas.

El relato de Milei, Caputo y el FMI de que todo marcha acorde al plan es cada vez menos creíble para los mercados. Por eso se desprenden de bonos y activos financieros argentinos y el cuadro tiende a agravarse.

Fuga sí, confianza no
El gobierno de Milei se jugó a eliminar las restricciones a la compra de dólares para las personas humanas en abril del año pasado. El argumento fue que eso generaría confianza y habilitaría una corriente inversora hacia el país que equilibraría las cuentas. Entonces la demanda de las personas iría bajando al verificar la existencia de alternativas de inversión mejores que el atesoramiento de divisas.

En el laboratorio el plan funcionaba, en la realidad, las personas humanas compraron desde abril del año pasado a octubre de este año nada menos que 54.000 millones de dólares. En los últimos tres meses lo hicieron a razón de 2.500 millones por mes. Pero el año pasado, en septiembre y octubre, en el período electoral, fueron 6000 millones por mes, lo que demuestra que la fuga puede acelerarse muy rápidamente cuando no se controlan las expectativas.

Los argentinos que compran son alrededor de 2 millones, con una posible mayoría de votantes del plan en marcha, que lo prefieren con el corazón y en las urnas, pero luego le desconfían con el bolsillo, y compran dólares.

“La demanda para formar activos externos equivale al 80 por ciento del superávit comercial cambiario, lo cual reduce los espacios para acumular reservas en los ritmos y las dimensiones consistentes con los severos compromisos de deuda de corto plazo”, advierte FIDE en su último informe. Es lo mismo que leen todos en el mercado: el Gobierno no junta los dólares suficientes para despejar temores a incumplimientos en el pago de la deuda.

“Aunque el Banco Central compró alrededor de 16.000 millones de dólares en lo que va del año, las reservas del Banco Central aumentaron apenas unos 7.000 millones y desde septiembre se encuentran cristalizadas en un nivel promedio en torno a los 50.000 millones”, advierte el documento del centro de estudios que conduce Mercedes Marcó del Pont.

Y va al punto que marca el aumento de la incertidumbre por el devenir del mercado cambiario: “Si la compra de divisas para atesoramiento se acelera, el programa financiero proyectado por el Gobierno se vuelve papel mojado”. Los inversores responden a ese escenario, como se dijo, saliendo del riesgo argentino, lo que aumenta el riesgo país.

Reservas flacas
Los cálculos del faltante de dólares para cubrir las obligaciones financieras el próximo año se ubican entre 12.000 y 26.000 millones de dólares, de acuerdo a distintos escenarios y evaluaciones de bancos, consultoras y analistas.

FIDE señala que algunas de las fuentes principales que aportaban divisas están en declive, como la colocación de deuda por parte de provincias y empresas. Además, remarca la paradoja de que la recesión es necesaria para que no se escape el dólar, al limitar las importaciones. Pero la recesión incrementa el riesgo político, por lo cual Milei aparece como un perro que se muerde la cola.

De todos modos, lo que podría desequilibrar el mercado cambiario es un aumento todavía mayor de la compra de divisas para atesoramiento, en un contexto de corrida.

Con el riesgo país en este nivel no hay ninguna chance de colocar deuda en los mercados internacionales, mientras que en el mercado local el Gobierno tampoco está pudiendo captar dólares. Asimismo, la derrota aplastante de Trump puso en jaque esa eventual fuente de recursos. Trump fue el prestamista de última instancia tanto de Macri como de Milei, y eso ahora está en duda.

“La evidente dificultad para acumular reservas abre cada vez más interrogantes acerca de la capacidad para enfrentar los abultados vencimientos de 2027 sin afectar seriamente las reservas en un contexto donde la vigencia de un elevado superávit comercial luce insuficiente para financiar el previsible déficit de la cuenta capital, liderado por la dolarización de ahorros de los particulares”, explica FIDE.

“La duda del mercado -aclara- no radica tanto en si se pagarán los vencimientos del próximo año, sino en cómo se afrontarán y con cuántas reservas contará la Argentina en diciembre de 2027″.

Eso conduce a los financistas a proyectar que pasaría si Milei llegara al final de esta película perdiendo las elecciones de 2027. ¿Caputo volvería a poner el cepo cambiario, o ya se habría ido a tomar sol a Río de Janeiro?

Por David Cufré

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