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Colombia elige presidente: La izquierda llega como favorita de la mano de Iván Cepeda
A El Paraíso, uno de los 300 barrios populares de Ciudad Bolívar, se llega en teleférico: se trata de una localidad periférica al sur de la capital donde cientos de miles de personas levantaron sus casas en la informalidad, “invadieron”, como le dicen en Colombia. En la víspera de la elección presidencial, hay habitantes que no dudan en decir que van a votar por Iván Cepeda, el candidato de la izquierda y favorito en los sondeos; pero también están los que ven en el ultraderechista Abelardo de la Espriella, apodado “El Tigre”, un cambio positivo tras cuatro años de gobierno progresista.
“Al lado de los pobres”
Las calles están en subida y los locales de venta de comida, ropa y medicamentos se alternan con casas pintadas de colores y otras con material a la vista. En una cuadra se escucha una cumbia; en otra, una canción de La Oreja de Van Gogh. La vendedora ambulante de nombre Nicole Dayana dice que va a votar por Cepeda. Es la primera vez que Nicole vota (el voto es a partir de los 18 años y no es obligatorio). “Cepeda va más al lado de los pobres. Como ve, yo soy una, y ahorita tengo la posibilidad de ganarme un sueldo; después de aquí trabajo para una empresa ocho horas; antes no era así, trabajábamos 16 horas, había explotación laboral”.
La joven que estudia ingeniería industrial alude a lo que sucedía antes del gobierno de Gustavo Petro, que aprobó una reforma laboral el año pasado, también una reforma previsional y aumentó el salario mínimo un 23 %, que quedó en 533 dólares (dos millones de pesos colombianos). Y agrega un dato más por el que decide su candidato: “No voto por el fracking, que es la explotación de los subsuelos colombianos”.
El senador Cepeda, cuya fórmula se completa con Aida Quilcué, líderesa indígena, representa el continuismo del Pacto Histórico de Petro y sus reformas sociales hacia “Los Nadies”, término acuñado por la actual vicepresidenta Francia Márquez en referencia a los sectores populares ignorados por las élites.
Cepeda difundió un mensaje este sábado previo a la cita electoral, confiado en ganar. “Encabezaré un gobierno presente en los territorios, un gobierno que escuche y dialogue, que construya soluciones junto a las comunidades y que abandone para siempre la indiferencia del centralismo distante”.
Encuestas
El candidato formado en Filosofía lidera las encuestas de intención de voto, seguido por De la Espriella, que se presenta por el incipiente movimiento de ultraderecha Defensores de la Patria, y en tercer lugar por la senadora uribista Paloma Valencia, del partido de derecha Centro Democrático. Más lejos en intención de voto se ubican aspirantes del centro como Sergio Fajardo y Claudia López.
Cepeda busca ganar en primera vuelta, pero las encuestas señalan que es una faena difícil y habría balotaje el 21 de junio. Como hiciera Petro hace cuatro años, su campaña ha sido volcarse a llenar plazas públicas, al contacto con la gente. Su propuesta es en defensa del medio ambiente, la educación y la salud públicas, y tiene como prioridad reducir la desigualdad.
En contraste, la campaña de De la Espriella ha explotado la maquinaria digital, donde en redes sociales escenifica una vida de lujo y presume de su Rolls Royce Phantom. Su compañero de fórmula, José Manuel Restrepo, dijo a Caracol Radio que se comprometieron a permitir “nuevos contratos de exploración de gas y petróleo, así como la práctica del fracking en el país, buscando enviar señales menos ideologizadas, menos fundamentalistas, más pragmáticas para atraer capitales internacionales”.
“Voy a votar por el tigre Abelardo de la Espriella”, dice Carlos Aponte en una esquina de El Paraíso, conversando con dos conocidos. “La inseguridad está disparada, ya tengo mi voto muy decidido. No estoy de acuerdo con la inseguridad y que la izquierda le dé mucho beneficio a la gente floja, muy vaga, a la que le regala subsidios. El Tigre propone mano fuerte, mano dura, poner a la fuerza pública a trabajar, combatir la delincuencia con plomo y cárcel. Este es uno de los más inseguros de Bogotá”.
Outsider
De la Espriella es un outsider, un abogado que se muestra ostentoso, viaja en jet privado, en los actos de campaña vuela drones y usa el saludo militar como emblema político. Su esposa dijo que si pierden la elección presidencial, no hay problema, porque se vuelven a su casa en Italia o en Estados Unidos. Ha defendido a acusados de paramilitarismo, de estafas piramidales y a Alex Saab, exministro de Industria de Venezuela.
Se identifica con la política de seguridad del salvadoreño Nayib Bukele y con la motosierra de Javier Milei. De la Espriella se mostró por estas horas en una videollamada con Daniel Noboa, el presidente de Ecuador. Noboa dijo en su cuenta de X que había alcanzado un acuerdo con el candidato ultra para “impulsar una lucha real y conjunta contra el narcoterrorismo” y que pactaron la entrega de delincuentes ecuatorianos que se encuentran en territorio colombiano.
“A mí me gustan las propuestas de Abelardo de la Espriella”, dice Kelly Pellata, de 25 años, que trabaja de forma independiente. Se le pregunta cuál, por ejemplo. “No las tengo muy claras, pero mi familia vota por él. Queremos un cambio”, responde.
En el barrio hay indecisos también, como Amada Puerta. “Soy de Santa Marta, costeña, pero vivo aquí hace ocho años. Estoy entre Cepeda y De la Espriella; no tengo muy claro lo que dice uno y otro. Hoy me voy a informar. A ver si sirven al pueblo; una es la que sufre, pasa las circunstancias, las cosas”. Se le pregunta cómo han sido estos cuatro años. “Petro ha tenido cosas buenas; nos ha subido el salario para los pobres como yo, que trabajo en aseo en oficinas. Las horas no estaban bien; ahora tenemos mejor calidad de vida”.
El discípulo de Petro, Cepeda, evita las estridencias —una anomalía en campañas a los gritos y en las redes—. Se presenta como un defensor de los derechos humanos. Desde hace más de una década es senador, una de las voces más autorizadas de las víctimas de los crímenes cometidos por militares y paramilitares. Su historia lo define: Manuel Cepeda, su padre, era senador de la Unión Patriótica cuando fue asesinado en agosto de 1994.
Karen Prieto, de 25 años, se inclina por Cepeda. “Anteriormente voté por Petro y me ha parecido un buen presidente. Siento que Iván va con él de la mano. Nos ha ayudado mucho a los de bajo estrato con lo del salario mínimo, que subió bastante. Yo trabajo en un local de hamburguesas. Mi jefe, pienso yo, que vota por Paloma”.
De los consultados en el barrio El Paraíso, nadie menciona que votará por Paloma Valencia, la heredera política de Álvaro Uribe. La senadora del Centro Democrático fue perdiendo fuerza al mismo tiempo que subía en los sondeos De la Espriella con su maquinaria de videos creados con IA. Valencia no pudo disimular sus diferencias de valores en el debate público con su compañero de fórmula, Juan Daniel Oviedo, un hombre de centro y abiertamente gay. Este sábado Paloma Valencia se encomendó al Divino Niño en la Basílica del 20 de Julio.
Jorge Díaz, de 27 años, barrendero, dice que votará por Cepeda para continuar con las horas laborales. “Nos ha subido el salario mínimo; el pago de horas nocturnas, nos favorece a los trabajadores”. Y sigue camino abajo con tarea, mientras empieza una llovizna que aparece de repente cuando todavía hay sol, tan típico de Bogotá.
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