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Corrientes

Corrientes: El abandono radical que produce guerras de pobres contra pobres

Por Gabriel Link - Familias enteras con niños y bebés, ingresaron en masa a un predio de 200 viviendas a medio construir, que inició Fabián Ríos. Al asumir el gobierno radical hace nueve años, abandonó la obra, a pesar de que las casas fueron adjudicadas.

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La mañana del lunes comenzó con corridas y una tensión asfixiante en el sur de la ciudad de Corrientes. Desesperadas por la falta de un techo digno, unas 500 personas, familias enteras con niños y bebés, ingresaron en masa al predio de viviendas a medio construir del barrio Doctor Montaña.

Ante el abandono del complejo de viviendas cientos de personas intentaron encontrar cobijo en el Barrio Montaña.

No buscaban el conflicto; buscaban un refugio en medio de una crisis habitacional galopante en una provincia con su economía asfixiada, en la que los trabajadores están abandonados a su suerte. Ni bien sonó el rumor los adjudicatarios de esas viviendas corrieron a defender lo suyo.

El escenario era el de una lamentable postal de la degradación social: de un lado, los ocupantes empujados por el desamparo; del otro, los legítimos dueños, todos ellos trabajadores municipales, que pagan alquileres prohibitivos y vigilan desde hace años esas estructuras vacías para que no les roben lo poco que queda.

Hubo fuego para limpiar pastizales, detonaciones en la noche y un monumental despliegue policial ordenado y comandado por la Fiscalía N° 5, a cargo de Ángel Machado, que logró desactivar la toma tras horas de máxima angustia.

Pero el conflicto de fondo no se solucionó con el desalojo. Lo que ocurrió ayer es la consecuencia directa de una bomba de tiempo fáctica y política cuyo detonador tiene nombre y apellido: la desidia deliberada del ex intendente radical Eduardo Tassano y el ex gobernador Gustavo Valdés. Ambos atravesaron ocho años de gestión sin poner un solo ladrillo en la construcción de 200 viviendas iniciada por Fabián Ríos.

Al enterarse de la toma, familias adjudicatarias de las viviendas se presentaron con los títulos de propiedad de unas casas que no pueden habitar.

Para entender la raíz del problema hay que apelar a la memoria y contrastar dos modelos de gestión. El proyecto original contemplaba la construcción de 200 viviendas destinadas a los empleados de la comuna capitalina bajo el programa "Techo Digno".

Quien diseñó, gestionó y ejecutó la primera mitad de esta obra fundamental fue el entonces intendente peronista Fabián Ríos. Durante su mandato, los obreros trabajaban, los ladrillos se levantaban y el sueño de la casa propia para los municipales avanzaba con fuerza real, alcanzando la obra alrededor de un 50% de ejecución, antes del recambio institucional de fines de 2017.

Se trata de 200 viviendas, de las cuales habían sido adjudicadas 150 a trabajadores municipales. Las otras 50 estaban destinadas a familias vulnerables que tuvieran algún integrante con una discapacidad. El convenio de la obra fue firmado en junio de 2015, por parte de Fabián Ríos con la entonces presidenta Cristina Kirchner.

La historia cambió drásticamente cuando asumió el sillón comunal el radical Eduardo Tassano. Con la llegada de la nueva gestión, los motores de las hormigoneras se apagaron, los obreros desaparecieron y el predio quedó sumido en un absoluto estado de abandono. Bajo el pretexto de revisiones técnicas, trabas burocráticas y supuestas faltas de partidas, la gestión de ECO+Cambiemos decidió bajarle la persiana a una obra monumental por el solo hecho de que estaba asociada al peronismo, aplicando el clásico manual radical del revanchismo político donde el que termina pagando el costo es el ciudadano de a pie.

Para maquillar el abandono, en 2018 Tassano montó el "show" de un nuevo sorteo para asignar las unidades funcionales a cada familia que había sido beneficiada por la adjudicación, pero fue pura pirotecnia discursiva, pero jamás volvió a colocar un ladrillo.

El entonces intendente Fabián Ríos recorriendo las obras que luego serían abandonadas por su sucesor, Eduardo Tassano.

Pasaron ya nueve años desde que el radicalismo abandonó la obra. Casi una década entera en la que el tiempo parece haberse congelado entre los pastizales altos del barrio Doctor Montaña. Hoy, las viviendas muestran exactamente el mismo rostro inconcluso que tenían cuando Fabián dejó el gobierno en 2017. Peor aún: el abandono institucional las dejó desprotegidas en medio de un descampado, convirtiéndolas en ruinas expuestas al vandalismo constante.

Durante este larguísimo letargo las casas fueron saqueadas, desaparecieron los techos, los cables y las aberturas ante la mirada impotente de los adjudicatarios, que cada vez que van a ver sus viviendas encuentran menos.

Frente al escándalo y la presión de los gremios, Tassano prefirió sacarse el problema de encima y transferir el paquete habitacional al "vaciado" Instituto de Vivienda de Corrientes (INVICO). Fue un pasamanos burocrático que solo sirvió para diluir responsabilidades hacia el organigrama provincial, mientras el ritmo de obra seguía siendo nulo y las promesas hacia los municipales se renovaban falsamente en cada año electoral.

Esta vez por el entonces gobernador Gustavo Valdés, que al igual que Eduardo Tassano atravesó sus ocho años de gestión sin mandar un camión de arena al Montaña.

Los hechos ocurridos en la jornada de ayer desnudaron la cruda realidad que el relato oficialista intenta tapar con pauta publicitaria, y entonces los medios capitalinos no reflejan la historia o lo hacen mal.

El de ayer no fue un simple hecho policial; fue el emergente de la desesperación social cruzada por la desidia gubernamental. El abandono sistemático de la obra pública por cuestiones de signo político no es gratuito. Tarde o temprano, la parálisis habitacional genera estas postales de dolor donde los trabajadores terminan enfrentándose entre sí por un pedazo de tierra.

Las 200 viviendas del Doctor Montaña siguen esperando que la gestión radical asuma que gobernar implica dar continuidad a los derechos del pueblo y no abandonar las obras que dignificarían a las familias trabajadoras.

Pero todos sabemos que la realidad es la única verdad, y esa obra seguirá abandonada hasta que, algún día, los trabajadores correntinos entiendan que para acceder a una vivienda deberán votar a un peronista.
Lamentablemente a Corrientes se le murió el mejor!

 

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