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Economía

La guerra del gabinete contra el Sturzenegger

Todo el Gobierno y su red mediática tratan de diferenciarse del ministro, al que acusan por las derrotas que vienen sufriendo. Sin embargo es el que mejor expresa las ideas del modelo económico de Milei. Luis Caputo sostiene que “es difícil sacarlo porque lo banca Javier”. Qué dicen Karina Milei y Diego Santilli ante la inquietud del Círculo Rojo.

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En una de las peores horas del Gobierno de Javier Milei, explicada casi en su totalidad por la situación económica crítica, empezó a quebrarse puertas afuera del Gobierno el apoyo al modelo. Puertas adentro, en tanto, ese rompimiento se manifiesta, por primera vez, con el malestar generalizado del gabinete para con las decisiones que toma el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, que le dio al oficialismo una de las peores derrotas parlamentarias y simbólicas con la Ley de Tierras y el conflicto perdido con portuarios que ni siquiera tienen gremio. El problema de esta situación es que Sturzenegger es el alter ego del Presidente. Es el que piensa igual que Milei, el que ejecuta igual que Milei, y el que mejor entiende la idea del mandatario. En síntesis, la crisis política que él generó, con un rechazo social e interno, es la representación de la crisis del corazón económico. Es el emergente del cambio de clima que se ve en encuestas, en las calles y lo que despierta en el Círculo Rojo una especie de sensación de impasse en la fiebre libertaria, que los pone a pensar en que el 2027 ya no es una moneda al aire, sino una escena que exige al máximo al gobierno que, según antes pensaban, marchaba derecho a la reelección.

Cuentan los que caminan los pasillos de la Casa Rosada y los ministerios clave, que el “Coloso” se puso a todos los ministros en contra, y hasta la espada de Milei en el Senado, Patricia Bullrich, sugirió que es un problema tenerlo en el cargo. Patricia es la que más padeció esa situación de legislar de manera abultada, desordenada y sin sentido, lejos de la rosca parlamentaria, que lo hizo al gobierno recular para no perder una votación. En Hacienda, en tanto, no lo quieren ni ver porque dicen que le mete más ruido a la crisis, pero hay un sector estratégico del gobierno que le soltó la mano. Situación que se planteó esta semana en un hecho concreto.

La secretaria general de la Presidencia y hermana del Presidente, Karina Milei, cenó asado de primera calidad con los empresarios del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA). El encuentro fue en la sede que la entidad tiene en la calle Esmeralda. Y se dio precisamente por los excesos de Sturzenegger. El ministro viene operando fuerte para que después del 1 de octubre del 2027 los aportes de privados al IPCVA sean voluntarios, no obligatorios. No sólo se niegan los del IPCVA, sino que tampoco quieren saber nada los productores de la Sociedad Rural. El propio Nicolás Pino, presidente de SRA, le pidió que afloje con el tema. Como siguió avanzando, Georges Breitschmitt, el titular del IPCVA, le pidió una reunión a la hermana de Milei. Karina les dijo, entre carnes y ensaladas varias, que “quédense tranquilos que no nos vamos a embanderar con él”. Hasta ahora, ella venía tolerando la idea de Milei de sostenerlo, pero le soltó la mano y ordenó congelar todas sus acciones.

Es que el IPCVA fomenta la carne, uno de los principales negocios de la Argentina y hoy muy vinculado a las exportaciones. En la comida también estuvo el actor y director de teatro Diego Sucalesca, que hoy es el titular de la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional. El personaje en cuestión pasó de producir la obra “El consultorio de Milei”, en la calle Corrientes, a tratar de ayudar a que Argentina mejore su comercio externo. Notable.

El otro que estuvo reunido este viernes con empresarios y manifestó su malestar con el “Coloso” es el jefe de Gabinete, Diego Santilli. Se vio con el Presidente de la Bolsa de Cereales, con un alto directivo de la Cámara de Puertos y con gente de la agroindustria. Contó Santilli que ejecutó la orden de Karina y prometió que todos los proyectos de ley de Sturzenegger van a entrar en una pausa, porque “ya nadie en el gabinete quiere pagar los platos rotos”.

Es que los dos conflictos en el Congreso de esta semana, el de la ley y el lio con los portuarios, dejó a Federico en un estado de desesperación total. Cuando los 550 prácticos (los que entran los barcos al puerto) sin gremio lo pusieron en jaque con un paro de menos de 48 horas, el ministro, trató de presionar a las empresas que usan la vía navegable para que les armen cautelares ellos mismos a los prácticos.

La crisis reemplaza a Adorni por Sturzenegger

Santilli, en aquella reunión con ceos, se mostró preocupado por la economía y fue muy explícito. “Tenemos que trabajar para que haya una percepción real de los beneficios en la gente”, se sinceró. Y agregó que “la macro es importante, estamos trabajando en medidas, pero por ahora no hay nada parea comunicar”. Todo lo que el Jefe de Gabinete dice es lo que el ministro niega, minimiza o disimula.

Caputo estuvo recibiendo llamados de empresarios para hacer catarsis por las acciones del desregulador. El ministro explica que “es difícil sacarlo porque lo banca Javier”, pero no mucho más. “Toto” está más preocupado por el incremental que el escándalo le da a la crisis base. “Nos sacamos de encima lo de Adorni y ahora tenemos esto”, intentó colar como idea en una de las conversaciones. Es que la crisis parece un callejón sin salida para el Gobierno. La calle es un páramo y, además, los errores políticos del oficialismo les hacen creer a los ceos de las grandes ligas que la elección presidencial es, hoy, un riesgo para Milei.

Buena parte de los empresarios del Grupo de los Seis estuvieron sentados, esta semana, en un evento que organizó en el Malba la embajada de Suiza y en el que se mostró el Índice de Calidad de las Elites, que pone a la clase empresaria argentina entre las peores del mundo. Mucho se escribió sobre lo que dijo allí el sacerdote jesuita y titular del CIAS, una escuela de cuadros políticos, Rodrigo Zarazaga. Lo que no se supo es que en las reuniones técnicas y en los pasillos los empresarios preguntaron por la situación en el Conurbano, que para ellos parece ser algo así como una expedición al Amazonas, a solo 30 kilómetros de la Capital Federal. Un dato no menor: los empresarios entran en una desconfianza lógica con Sturzenegger y con los riesgos que le genera al modelo. No es una diferencia con el rumbo, es una diferencia con los medios para sostener ese modelo.

Mientras tanto, se preparan para un lunes caliente: cayó como una bomba en despachos oficial el 2,9 de inflación que la Ciudad de Buenos Aires mostró en julio. El jueves próximo saldrá el número del INDEC, que estaría por encima del 2,2. El riesgo de toqueteo de fórmulas de medición que hizo el gobierno permite que algunos economistas despiertos adviertan que es inconcebible un IPC parecido al del mes previo, porque exhibiría la foto de dos países. Uno de inflación más real y otro una ficción.

De todos modos, el crack del modelo económico tiene como eje a la recesión. Hace unas horas, PXQ, la consultora de Emannuel Álvarez Agis, mostró datos que preocupan y que grafican el momento y el futuro. Destacan que, en julio, “con los primeros indicadores disponibles, se observa un predominio de caídas mensuales tanto del lado de la oferta como de la demanda durante el mes”.

Explican que “se observa una desaceleración en la actividad industrial y la construcción, donde tanto los despachos de cemento como la producción automotriz acumulan dos meses consecutivos de bajas”. También caídas en la liquidación del agro y en el consumo de energía industrial reflejan una menor dinámica de la actividad económica en general".

Por Leandro Renou para Página/12

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