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Política

Milei volvió a la Rosada (sin fotos) y finge normalidad mientras el Gobierno sigue paralizado

Después de 24 días sin pisar la Casa de Gobierno, el presidente encabezó una reunión de Gabinete durante más de tres horas.

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Javier Milei volvió a la Casa Rosada después de 24 días para encabezar una reunión de Gabinete que se extendió durante más de tres horas. Lejos de una escena de relanzamiento, el regreso dejó señales incómodas: no hubo foto oficial, algunos funcionarios llegaron con la reunión ya empezada y el ultraderechista volvió a cerrar filas detrás del mismo rumbo económico. También buscó clausurar la discusión sobre la morosidad: dijo que no requiere una intervención y que, pese a los cuestionamientos, “todo sigue igual”.

Milei necesitó volver a decir que está todo bien. Lo hizo ante su Gabinete, en una reunión que se extendió durante más de tres horas. El ultraderechista insistió en que no va a cambiar sus ideas por una elección, pero también dejó una orden concreta, acelerar los proyectos en el Congreso. El mensaje fue sostener el rumbo, evitar que crezca la incertidumbre y mostrar resultados antes de que las dificultades económicas ocupen el centro de la agenda.

Ahí apareció la morosidad. El Gobierno quiere sacar el tema de escena porque no quiere que se transforme en una fuente de incertidumbre ni abrir la puerta a una intervención. Por eso el propio parte oficial se ocupó de bajarle el precio al problema. “A partir de un análisis profundo de las principales variables económicas, se evaluó especialmente la evolución del debate sobre la morosidad y se concluyó que los indicadores no reflejan una situación de crisis”, sostuvo.

La estrategia es negar la gravedad, insistir en que la situación se está revirtiendo y evitar que el reclamo por los deudores obligue al Gobierno a tomar medidas que no quiere tomar.

Por eso la otra orden de Milei fue más concreta: acelerar la agenda legislativa. El oficialismo necesita sacar adelante la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la nueva ley de Inocencia Fiscal. Para eso, el Presidente reunirá a sus diputados y senadores y buscará ordenar una tropa que todavía tiene dificultades para transformar el peso electoral de La Libertad Avanza en mayorías parlamentarias.

La urgencia también explica parte de la escena política. El Gobierno necesita mostrar actividad, leyes y resultados mientras intenta sostener la idea de que la economía está encaminada. La contradicción es evidente: hacia afuera, Milei dice que no hay que preocuparse; hacia adentro, reúne al Gabinete, baja instrucciones y reclama que el Congreso se mueva más rápido.

En esa escena también hay señales de poder. No hubo foto oficial de la reunión. Santiago Caputo llegó cuando el encuentro ya había comenzado y su presencia ya no tiene el peso indiscutido que tuvo en otros momentos. Federico Sturzenegger, en cambio, conserva el respaldo presidencial pese a las resistencias que despiertan sus proyectos de Desregulación entre los ministros.

La vuelta de Milei a la Casa Rosada terminó siendo menos una demostración de normalidad que un intento por recuperar el centro de la escena. El Presidente volvió, habló, negó problemas y dio órdenes. Pero la verdadera prueba empieza ahora: conseguir los votos, sostener el programa económico y evitar que la discusión sobre la morosidad, el consumo y las dificultades económicas crezca más rápido que la respuesta política del Gobierno.

 

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