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Judiciales

Sin contar el efectivo y las propiedades: Adorni gastó solo en tarjetas más de lo que ganó

En los 28 meses que trabajó en la Rosada, gastó con sus tarjetas de crédito la friolera de 139 millones de pesos. Las compras de sus empleados en plástico que él devolvía cash.

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A esta altura, cuando ya se conocen detalles del salto en el estilo de vida de Manuel Adorni a partir de su llegada a la Casa de Gobierno con Javier Milei, da la impresión de que se engolosinó con cada cosa que compraba y cada viaje que hacía. Todo nuevo, todo de lujo, cuanto más caro mejor. Cuando la cascada parecía insuperable, aparecieron el monitor gamer y los proyectores. Pero no fue todo: el exfuncionario generó mecanismos que parecen diseñados para disimular la autoría de sus gastos extremos (mientras se burlaba de las personas con discapacidad, los jubilados y tantos sectores vulnerados). La secretaria que prestó su nombre para la facturación de las sábanas y sommiers por más de 8 millones de pesos reveló este miércoles ante la fiscalía, además, que a pedido de Adorni le pagó un lavavajillas y un lavarropas con su tarjeta de crédito y él le devolvió el dinero en efectivo. Otro testigo contó algo similar.

Así, gracias a la creatividad que intentó poner en práctica Adorni para disfrazar sus erogaciones, el Gobierno no logra que se deje de hablar de su patrimonio aunque ya no sea jefe de gabinete, a lo que se sumó su renuncia al directorio de YPF. Dejó rastros en varios lugares y metió a muchas personas en el medio, porque era evidente que nunca podría explicar el desembolso de tanto dinero con un sueldo que hasta hace poco rondaba los 3, 5 millones de pesos: las jubiladas que le vendieron la casa de Caballito y aceptaron cobrar 200.000 dólares con un año de demora y sin intereses, el hijo de una de ellas, el socio, las mujeres policías que le prestaron plata para comprar la casa de Indio Cuá, el contratista de las refacciones por 245.000 (que al principio costarían 95.000 pero su fueron agregando “gustitos”) y ahora resulta que también empleados y amigos.

Bajo juramento
En su carta de despedida del Gobierno, Adorni le echó la culpa a los medios, habló una vez más de operaciones y mentiras. Esas afirmaciones chocan con dos cuestiones: una es que el propio exjefe de Gabinete se asumió como un evasor en la ya famosa entrevista en LN+, donde anunció que había presentado su declaración jurada y que había omitido declarar medio millón de dólares, que había ahorrado en criptomonedas. La otra es que los testigos van a declarar a la fiscalía de Gerardo Pollicita, lo hacen bajo juramento de verdad.

Gisela Kocsis trabaja en la Casa Rosada desde hace 15 años. Con Adorni cumplió funciones como secretaria mientras fue vocero presidencial. Al presentarse a declarar este miércoles reconoció la compra de ropa de cama y sommiers en Rosen The Store, que fue facturada a su nombre por 8.183.303,25 pesos el 2 de junio de 2025. Contó que el exfuncionario le pedía que se ocupe de algunos asuntos personales para él. En este caso precisó que Bettina Angeletti, la esposa de Adorni, se presentó en la sucursal y pagó en efectivo. Veinte días después hicieron una operación similar para la compra de almohadas, por 400.000 pesos.

Pero Kocsis informó que no fue todo lo que hizo por su exjefe: también le prestó la tarjeta de crédito para comprar electrodomésticos para la casa de Indio Cuá. Pagó un lavarropas y un lavavajillas Whirlpool por 3.100.000 pesos y él le devolvió la plata en efectivo.

Otro funcionario que dio su testimonio es Luis Enrique Aluju, nombrado el año pasado como Coordinador de Información de Gobierno de la Dirección de Información Pública y Enlace de la Dirección Nacional de Planificación y Seguimiento de Campañas de la Vocería. Dijo que tiene una amistad de muchos años con Adorni y admitió pagos con dos tarjetas a su nombre. Lo que surgió en la investigación es que los hizo a través de la cuenta de Mercado Libre del exjefe de gabinete. ¿Qué compró? Dos proyectores para videojuegos por valor de 1.831.795 cada uno que fueron entregados en el departamento donde vivía con su familia al momento de esa operación, en la calle Asamblea. Un dato llamativo es que Aluju afirmó que tiene una extensión de una tarjeta de crédito Visa de Adorni desde hace once años. La otra es una American Express.

Adorni completó el set “gamer” con un monitor Samsung de alta gama que compró con la tarjeta de crédito que le prestó Laura Schiuma, otra empleada de la vocería nombrada en 2024, por 2.184.999,05 pesos. Ella declaró el lunes último, dijo que tenía una amistad con su exjefe, quien le había pedido la tarjeta prestada pero no le dijo qué era lo que pensaba adquirir. Le dio la plata en efectivo.

139 millones en dos años
Todos los gastos de Adorni son exorbitantes, más aún en contraste con sus ingresos como funcionario, que con el último aumento, este año, llegaron a cerca de 7,5 millones mensuales. Según el relevamiento que llevan hecho hasta el momento los investigadores, desde que llegó a la función pública en 2023 hasta marzo último con sus propias tarjetas de crédito gastó 139 millones de pesos. Este número por sí mismo no cierra. Hay que sumarle todos los hallazgos, que incluyen desembolsos en efectivo hasta para los viajes, una de las estrategias evidentes para evitar dejar rastros de lo que gastó.

La semana pasada, como informó este diario, el fiscal Pollicita le pidió a la Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero (DAFI) de la Procuración General de la Nación un informe completo sobre la evolución patrimonial y financiera del exjefe de gabinete desde su llegada al gobierno de Milei. Le dio indicaciones específicas para poder identificar las inconsistencias. Tendrá que precisar todas las fuentes de ingresos acreditadas de él y de Angeletti, los bienes que adquirieron desde diciembre de 2023, las variaciones de sus fondos disponibles, las inversiones, las deudas y los gastos.

El punto es que evidentemente Adorni hizo un cálculo que indicaba que tendría que explicar el desembolso de cerca de 500.000 dólares, aunque a eso hay que sumarle una proyección de deudas por una cifra similar. Ahí fue que sacó de la galera la teoría de que tenía ese medio millón de dólares guardado, como si no lo recordara, y que era una cifra que había logrado con intereses de la inversión de 200.000 dólares en criptomonedas, una cifra que relacionó con una hallazgo de dinero en la casa de su padre, tras su fallecimiento. Habló de bitcoin.

En su última declaración jurada aparecen esos fondos, que tuvo que introducir además en rectificaciones de las declaraciones anteriores, y que vincula con operaciones en distintas plataformas en 2021 y 2023. En la entrevista donde introdujo este tema, se refirió a supuestas inversiones desde 2014, algo difícil ya que era una época donde eran operaciones de alto riesgo solo para entendidos. Con el pedido a la DAFI Pollicita aspira a reconstruir cómo y cuándo invirtió y se hizo de esa diferencia de 300.000 dólares. La fiscalía aspira a tener el resultado de ese organismo para antes de la feria judicial, que empieza dentro de veinte días. Con eso podrá exigirle a Adorni que explique las inconsistencias y recién después lo citaría a declaración indagatoria.

Parece una eternidad, pero es una investigación que recolectó mucha información en poco tiempo, si se tiene en cuenta que todo empezó con el viaje de Angeletti a Nueva York con Adorni en el avión presidencial, cuando lanzó la célebre frase “me estoy deslomando”. Es que dejó múltiples rastros. Como Javier Milei en el caso $LIBRA, junto con el lobista Mauricio Novelli –también entusiasta con una vida entre lujos— solo que en este caso el Gobierno mantiene por ahora ese expediente bajo control. Adorni no fue ajeno ni a $LIBRA ni a los negocios que tramaban los criptobros amigos del presidente. De hecho, la pregunta es si Adorni será una mancha venenosa (como exponente de un modelo de negociados más extendido) o concentrará en su figura todas las consecuencias judiciales ligadas a la corrupción de esta era.

Por ahora, Adorni sin restricciones
El celular del contratista Matías Tabar resultó una importante fuente de información para la causa. Todavía el contenido no se conoce en su totalidad, pero lo que se supo hasta el momento no ayuda para nada a Adorni. Ahí apareció el comprobante de las costosas sábanas de la tienda Rosen que llevaron a la declaración de Kocsis, que a su vez derivó en la corroboración de lo que resultó un mecanismo repetido con otras personas para camuflar pagos.

Pero también están los intercambios del propio Tabar en la previa de su presentación como testigo en el expediente, con Adorni. En rigor son mensajes que éste le mandaba al contratista y le decía que se podían encontrar en Indio Cuá y hablar ahí de su declaración. “Nada, obviamente, te voy a dar todo el soporte que necesites, despreocupate, como hice con todos, eso está de más decírtelo, pero contás con todo, todo lo que yo te pueda ayudar. Es una boludez, pero para que vos te quedes tranquilo y que todos nos quedemos tranquilos”, le decía el exfuncionario. Antes habían declarado la escribana Adriana Nechevenko, las jubiladas, las prestamistas, entre otros.

Más allá del sugestivo ofrecimiento y de que pareciera un intento por condicionar a Tabar, por ahora la fiscalía no considera que existan riesgos procesales para tomar medidas restrictivas como la detención o la prohibición de salir del país.

Por Irina Hauser para Página/12

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