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Última vida para Adorni: El Gobierno pateó la moción de censura pero no tiene los votos para salvarlo

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En un último intento de la Casa Rosada para estirar la vergüenza, el oficialismo eligió paralizar el Senado antes que entregar a su enriquecido jefe de Gabinete. La maniobra poco efectiva solo le da a los libertarios una semana de tiempo. La sesión pasó para el 25 de junio y la interpelación será el 2 de julio. Si sus explicaciones no convencen al pleno, ese mismo día se votará la moción de censura. Tras una jornada de intensas negociaciones, La Libertad Avanza dejó caer el debate legislativo pedido por ellos mismos en el que se iba a tratar el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada y evitó que prosperara el proyecto de resolución del peronismo para destituir a Adorni en tiempo récord.

Para desactivar la iniciativa, la Casa Rosada filtró a los bloques aliados que los días del funcionario dentro del gobierno estaban contados, aunque en simultáneo el Presidente compartía la actividad de su jefe de Gabinete en redes. Una burla. Patricia Bullrich, al frente de las negociaciones, les pidió a los dialoguistas una semana más de tiempo y la oposición eligió creer. Los aliados prefieren que sea el Ejecutivo el que se deshaga de Adorni, pero ya perdieron la paciencia.

La nota que el jefe de Gabinete envió a Victoria Villarruel el martes, minutos antes de que comenzara el partido debut de la selección, autoinvitándose a la Cámara Alta el próximo dos de julio para dar su demorado informe de gestión, no aplacó las aguas. La situación de Adorni “es insostenible”, deslizaron el miércoles por la mañana desde el radicalismo, y las luces de alarma en la Casa Rosada se activaron. Es que la UCR en el Senado cuenta con nueve legisladores suficientes para dar por terminada la gestión Adorni si efectivamente se suman a la iniciativa del peronismo. Con Macri desde Estados Unidos disfrutando el Mundial, el PRO también salió a presionar: “Adorni no debería pasar un día más en el cargo”, dijo el diputado macrista Fernando de Andreis, en sintonía con su par en el Senado, Martín Goerling, el primero en explicitar que el PRO acompañará la interpelación y remoción del exvocero presidencial (ver aparte).

Así, la Casa Rosada, que desestimó durante el fin de semana la posibilidad de la remoción por vía parlamentaria, recién activó las gestiones de la mesa política el martes. Diego Santilli y Lule Menem contactaron a los gobernadores radicales y del PRO para evitar que sus senadores avanzaran contra el jefe de Gabinete. La expulsión del correntino Edgardo Kuider fue recordada durante las últimas 48 horas. Los libertarios finalmente entendieron que si el expediente de Adorni se colaba en la sesión de hoy, el jefe de Gabinete podía quedar a tiro de ser destituido en tiempo récord. Un hecho del que no hay precedentes y que dejaría al oficialismo en extrema fragilidad institucional.

Bullrich encabezó las negociaciones en la Cámara Alta. Por la tarde juntó a los sectores dialoguistas en la previa de la reunión de Labor Parlamentaria. El encuentro se llevó adelante en el segundo piso del palacio legislativo, donde funciona el bloque radical. Allí acordaron una semana más de tiempo y el compromiso de que finalmente Adorni cumplirá con los requerimientos del Congreso. De este primer encuentro participaron la UCR, el PRO, los dos senadores santacruceños y referentes del peronismo federal.

Las negociaciones
El acuerdo que le da oxígeno al oficialismo se terminó de sellar al caer la tarde, en la reunión de Labor que la vicepresidenta, Victoria Villarruel, mantuvo con los jefes de bloque. El encargado de comunicar el nuevo cronograma acordado fue el presidente del bloque PRO, Martín Goerling. Para el senador, Adorni “perdió la credibilidad para administrar el Estado”, pero “el gobierno está empecinado en sostenerlo”, por eso insistió con la advertencia: “Llegado el caso y con mucho pesar, el PRO va a acompañar”.

En esa reunión, los jefes de bloque se pusieron de acuerdo sobre la instrumentación de la moción de censura, de la que no existen antecedentes desde su aparición en la reforma constitucional de 1994. Aquí primó la visión del peronismo, para quienes el artículo 101 “es taxativo” y no habla de mayorías especiales. Tampoco requiere pasar por comisiones ni obtener dictámenes. La interpretación es clave porque significa que Adorni puede ser expulsado con 37 votos, una mayoría que ya se había consolidado durante la tarde del miércoles y se mantendrá si el presidente no le suelta la mano a Adorni antes.

Al retirarse del Senado, Bullrich anticipó: “Esto se acordó con todos los bloques, inclusive con la oposición kirchnerista”, y se refirió al apoyo que el presidente Milei le sigue dando al cuestionado funcionario. “Él considera que no hay razón o que dio una explicación razonable. Nada que cuestionar al presidente de la nación”, dijo la exministra a quien la Casa Rosada observa de cerca y con desconfianza.

Por su parte, José Mayans, presidente del interbloque Popular, explicó que la iniciativa del peronismo se va a votar el próximo jueves para que una semana más tarde, el 2 de julio, Adorni no brinde ”un informe porque no hay nadie que esté dispuesto a hacerle ningún tipo de pregunta de ese estilo, sino que directamente venga a responder sobre la cuestión de lo que primero malinformó en Diputados”. Para el senador formoseño, Adorni “es una persona que no tiene la confianza del parlamento y tiene que responder por los delitos que cometió como funcionario público. A partir de ahí se va a hacer la interpelación y moción de censura y posiblemente la separación del cargo”.

El informe de gestión para esa altura quedará completamente eclipsado por la interpelación. Si las respuestas de Adorni no convencen al pleno, ese mismo día se votará la moción de censura. El trámite se completa con la aprobación en ambas cámaras con mayoría absoluta.

Durante todo el día, los rumores de la salida de Adorni del gobierno resonaron en el Congreso. Desde el Ejecutivo le filtraron a los bloques aliados que el presidente le iba a aceptar la renuncia al vocero para voltear la sesión. Sin embargo, el propio Milei se ocupó de empantanar las versiones. En redes sociales compartió mensajes de gestión que el funcionario publicó para mostrarse activo. Además, el gobierno dejó trascender que llevaría a Adorni al acto por el día de la Bandera en Rosario. La gestualidad presidencial enojó aún más a los aliados para quienes la tarea parlamentaria está completamente paralizada por el Adornigate.

El Gobierno subestimó a la oposición y se jugó un pleno. En pocas horas, la iniciativa del kirchnerismo recogió adhesiones. La mancha venenosa es Adorni. La Casa Rosada tiene menos de una semana para deshacerse del jefe de Gabinete. El próximo miércoles, la Cámara de Diputados también pondrá en marcha el camino de la moción de censura. Si los acuerdos se mantienen en ambas cámaras, Adorni tiene los días contados.

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