Connect with us

Política

La bronca oficial por la liberación del gendarme que gestionó la AFA

Por Raúl Kollmann - El gobierno argentino no sólo no hizo nada por liberar a Nahuel Gallo sino que hasta puso obstáculos en el proceso final que le permitió al gendarme salir de la cárcel llamada Rodeo 1. Una vez liberado el Gendarme, intentaron capitalizar la foto de la llegada y se atrevieron a advertir que los verdaderos protagonistas de la liberación “tendrán que explicar las conexiones chavistas”.

Publicado hace

el

El gobierno argentino no sólo no hizo nada por liberar a Nahuel Gallo sino que hasta puso obstáculos en el proceso final que le permitió al gendarme salir de la cárcel llamada Rodeo 1. Una vez liberado el Gendarme, intentaron capitalizar la foto de la llegada y se atrevieron a advertir que los verdaderos protagonistas de la liberación “tendrán que explicar las conexiones chavistas”. Por su parte, ante las versiones sobre una posible denuncia penal, la AFA dio respuesta a través de un comunicado: “Denunciar a quienes rescataron a un argentino es un acto de una gravedad institucional inusitada”.

Las negociaciones empezaron en enero cuando Delcy Rodríguez quedó a cargo del gobierno venezolano. Hubo un canal principal: el abogado Franco Bindi, que fue letrado de la petrolera PDVSA, y su esposa, la diputada Marcela Pagano, tenían diálogo con el hermano de Delcy, Jorge, presidente de la Asamblea Nacional, y al mismo tiempo el exembajador argentino en Caracas, Oscar Laborde, contaba con llegada a Delcy. En ese momento, primera semana de enero, el gobierno de Venezuela abrió la posibilidad de la liberación, pero no podía soltar a Gallo por las calles de Caracas, sino que debía volver a la Argentina de manera segura. La alternativa era que viajara a buscarlo un familiar. Surgió el nombre de Kevin, el hermano menor de Nahuel. Sin embargo, el Gobierno -y también la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires- habrían convencido a Kevin de que el viaje no era conveniente porque también podía quedar secuestrado. Finalmente, la solución surgió de la propia Delcy y del ahijado de la presidenta, Jorge Giménez Ochoa, titular de la Federación Venezolana de Fútbol, de fluida relación con Chiqui Tapia. Eso llevó a que la AFA dispusiera del avión y fuera a buscar al gendarme. La Cancillería y el Ministerio de Seguridad de la Argentina se enteraron por el comunicado de AFA que Gallo estaba libre y en camino a Ezeiza. Un papelón. Pese a eso, en el aeropuerto, a la madrugada, los ministros se atropellaron para salir en la foto. Tapia tuvo más altura: no estuvo en Ezeiza para capitalizar la liberación.

Simulando protagonismo, el vocero presidencial y Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, afirmó: “El Canciller y la ministra de Seguridad, y la Senadora Bullrich fueron a recibirlo a Ezeiza. Nuestras gestiones iniciaron hace dos meses, desde que cae Maduro el tema se venía trabajando. Felices, emocionados. Después de haber estado preso que se haya podido reencontrar con su familia nos llena de felicidad. Estaba claro que el régimen chavista no iba a entregar al Gobierno argentino ningún preso ilegal ni político. Por supuesto no tenemos relación con el chavismo y tendrán que explicar los involucrados que relación tenían con el chavismo para que se den como se dieron las cosas”.

No era tan sencillo
Gallo estuvo 448 días preso, sin precisiones sobre la acusación, sin comunicación con sus familiares ni abogado a cargo de la defensa. Para el gobierno de Nicolás Maduro no era un preso político, sino un efectivo de una fuerza de seguridad que ingresó a Venezuela desde Colombia por un paso muy marginal -el Francisco de Paula de Santander-, poco lógico para llegar a Caracas y, según los voceros venezolanos, con elementos sospechosos en el celular. Gallo estaba investigado como espía, partiendo de la base que no pidió autorización de ingreso como gendarme. A simple vista parece una exageración y, en especial, no se presentaron pruebas ni hubo un proceso en el que se respetaran los derechos humanos.

En Caracas dicen que las dos embajadas que representaron a Argentina, la de Brasil y la de Italia, no formularon ningún pedido y, al mismo tiempo, el gobierno de Javier Milei y el canciller Pablo Quirno no reconocieron a Delcy Rodríguez como presidenta, algo que sí hizo el aliado de Milei, Donald Trump. Semejante desconocimiento no fue el mejor de los climas para conseguir la liberación del gendarme.

Pese a que la Casa Rosada usó a Gallo como una bandera contra el gobierno bolivariano, en los hechos, no hizo nada de nada por la liberación. Aún en momentos en que no hay relaciones diplomáticas, los gobiernos encuentran canales informales, vías alternativas. En este caso no se movió ni un dedo. Es más, se pusieron trabas.

Los diálogos con los Rodríguez
El exembajador argentino en Caracas, Laborde, venía gestionando la liberación de Gallo desde el primer día en que fue aprehendido. El gobierno de Maduro, no obstante, estaba inflexible. Las posibilidades se abrieron tras la operación norteamericana, el desplazamiento de Maduro y la llegada a la presidencia de Delcy Rodríguez, el 3 de enero. Figura principal también resultaba el hermano de Delcy, Jorge, a tal punto que muchos llaman al gobierno de Caracas como el gobierno de los Rodríguez.

Bindi tenía llegada a Jorge por haber sido abogado de PDVSA y la diputada estableció lo que se llaman relaciones parlamentarias, es decir de legisladora a legislador. Laborde, al mismo tiempo, entabló diálogo con Delcy.

En los últimos tiempos los plazos se hicieron urgentes porque Nahuel empezó una huelga de hambre en el Rodeo I.

¿Quién va a buscar a Gallo?
Según contaron quienes estaban a cargo de la negociación, como no hubo pedido formal ni cuando la embajada estuvo a cargo de Brasil ni cuando estuvo a cargo de Italia, y dado que Argentina no reconoció al gobierno de Delcy, se propuso que un familiar viajara a buscarlo.

En ese momento, la periodista Natasha Niebieskikwiat acercó al hermano menor de Nahuel, Kevin, de 25 años. Algunos dicen que la madre no estaba en condiciones de hacer el viaje y otros que el gobierno la convenció de no hacerlo. Kevin llegó desde Catamarca, se le hizo el pasaporte, porque nunca había salido del país, pero la versión es que el Ministerio de Seguridad -y también la embajada de Estados Unidos en Argentina- también lo convencieron de que ir a Venezuela era un riesgo. La idea era que viajaran Kevin, la periodista y la diputada Pagano. No faltan quienes dicen que la administración Milei no quería que Venezuela se colgara la medalla de la liberación y menos todavía que hubiera algún rédito para Pagano.

En general, en Caracas tampoco convencía la idea de que Gallo suba a un avión comercial hacia Panamá o Colombia, las rutas de salida. Vuelos directos a Buenos Aires no hay.

El fútbol soluciona
Según la versión venezolana, la solución apareció recién el sábado y la brindó Claudio Tapia y la Asociación del Fútbol Argentino. El que hizo la gestión final fue el titular de la Federación de Venezuela, Giménez Ochoa, quien había asumido la conducción del fútbol vinotinto a los 34 años. Es un hijo político de Delcy. Hay otra versión de los hechos: que la gestión de la AFA ya lleva un tiempo y se acercaron posiciones recientemente en un viaje a Brasil

Todo indica que Giménez Ochoa habló con Tapia y Tapia puso a disposición el avión que habitualmente alquila AFA. Viajaron entonces dos alfiles directos de Tapia, Luciano Nakis, el presidente de Deportivo Armenio, y Fernando Isla Cáceres, director de relaciones institucionales y expresidente de Estudiantes de Caseros. El propio Tapia no pudo viajar por una bochornosa decisión del juez Diego Amarante, quien le impidió salir del país por la causa judicial vinculada a la retención de aportes. Se supone que cuando un magistrado impide a un imputado viajar es porque hay riesgo de fuga, algo inverosímil respecto de Tapia. Es pura persecución.

Lo concreto es que Gallo fue puesto en libertad y el gobierno se enteró por el comunicado que emitió la AFA. No faltó quien miró a Pablo Quirno de manera acusatoria: a la Cancillería se le escapó la tortuga, como hubiera dicho Diego Armando Maradona. La demonizada AFA, enemiga porque resiste a la privatización de los clubes, había hecho el trabajo. La Cancillería, ausente.

Un poco de bochorno en Ezeiza
Como se sabe, el avión llegó al aeropuerto en la madrugada de este lunes y aparecieron en tumulto el canciller Pablo Quirno, la ministra Alejandra Monteoliva y la ahora senadora Patricia Bullrich. Lo intimaron -y él lógicamente aceptó- a sacarse la camiseta de la selección argentina que le había regalado la AFA y a ponerse el uniforme de Gendarme. Tras el cambio de vestuario, Gallo posó para la foto con los desesperados funcionarios. En realidad, su preocupación era que su hijito, Víctor de 3 años, no lo reconocía, tras un año y medio ausente. En la escena también aparece María Alexandra Gómez, pareja de Gallo y madre de Víctor.

Ya con el gobierno al mando, subieron a Gallo a una camioneta negra y durante la mañana le realizaron estudios médicos. Llamó la atención que pasaran las horas y Gallo seguía en el edificio Centinela, sede de la Gendarmería. Parecía excesivo tiempo para una revisión médica, sobre todo teniendo en cuenta que es alguien que estuvo lejos de la familia durante tanto tiempo.

Como es lógico, se instala la sospecha de que están arreglando un discurso, qué decir ante los medios de comunicación, para amortiguar el papelón oficial. Del otro lado, Tapia ni siquiera fue a Ezeiza para sacarse la foto y seguramente se fue a dormir con una sonrisa amplia.

MÁS LEÍDAS

Director Editorial: Gabriel Link | Diseño y Edición: Bruno Battistel
Registro de Propiedad Intelectual: En trámite
Año 2024 - Paso de los Libres, Corrientes, Argentina