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Corrientes

La historia de "Kelo" Guastavino, el ex intendente que "clausuró" el Concejo de Mburucuyá

Por Gabriel Link - La siguiente es una historia fascinante, un intendente radical con un prontuario de dimensiones, que antes de irse mandó las tarifas al cielo para castigar al pueblo porque no lo votó. Información pública secreta; asalto agravado a un periodista; robo de un camión de alimentos; choque intencional al vehículo de un concejal opositor; estafa electoral y bloqueo legislativo son algunos de los delitos cometidos por nuestro protagonista. Con ustedes el maravilloso mundo de Pablo "Kelo" Guastavino, "el dueño del lugar".

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Los concejales opositores al intendente de Mburucuyá, Edgar Galarza Florentín, volvieron a faltar este lunes a la sesión del Concejo Deliberante, por decimosexta vez consecutiva. Ya van seis meses que los radicales Natalí Cabrera, Nelson Castillo, Soledad Romero y Cristian Escalante (quién aun no asumió); todos ellos de la Unión Cívica Radical, se niegan a sesionar por un insólito conflicto político del que los vecinos que los votaron y les pagan las dietas, no tienen nada que ver.

Desde la reforma de la Carta Orgánica Municipal, en 2012, el Concejo Deliberante de Mburucuyá está conformado por siete miembros y es presidido por el viceintendente. Actualmente está compuesto por tres concejales oficialistas y cuatro de la oposición que responden (o respondían) al ex intendente Pablo "Kelo" Guastavino, caudillo territorial y adlátere histórico de Gustavo Valdés; con lo cual el bloque oficialista no tiene el quórum requerido de cuatro miembros para sesionar, algo que, increíblemente, no ocurre desde el año pasado.

La última sesión de Concejo se realizó el 9 de diciembre de 2025, un día antes de que Guastavino dejara el poder; y, como ocurre con casi todo en Mburucuyá desde que el bueno de "Kelo" llegó al poder en 2017, estuvo teñida de polémica porque fue una sesión ordinaria, a pesar de que el período de sesiones ordinarias en Mburucuyá había terminado el 30 de noviembre.

Bien podría decirse que, literalmente, Pablo "Kelo" Gusatavino causó daños a su pueblo hasta el último día de su mandato. Un día antes de irse decidió cambiar la tarifaria, generando aumentos absurdos que, según trascendió, en algunos casos llegaron al 3000%, con el solo objeto de vengarse de los que no lo votaron. A partir de ese día el Concejo Deliberante quedó inmovilizado por la bancada radical.

Desde el día que asumió el actual intendente, Edgar Galarza, reclama que el cuerpo sesione para declarar la emergencia económica y readecuar la tarifaria a la realidad pues la gente no puede pagar las tasas con los valores establecidos por Guastavino; y desde el radicalismo le responden quitándole el quórum. A punto de cumplirse seis meses del nuevo Gobierno, el cuerpo aun no pudo sesionar ni una sola vez.

Todo es irregular en Mburucuyá
"Kelo" Guastavino dejó su cargo de intendente el 10 de diciembre pasado, día en el que debía asumir como concejal, pues había sido electo para ese cargo. Sin embargo, para que el nuevo Gobierno naciera con conflictos no se presentó al traspaso de mando y jamás asumió su banca legislativa.

Edgar Galarza debió asumir de manera improvisada, pues ante la ausencia de Guastavino, quedó a cargo del acto el viceintendente saliente, Luis Difranco, quien tampoco aceptó traspasarle el mando a Galarza. Difranco le tomó juramento al actual viceintendente Guastavino Calathaki (primo del protagonista) y huyó del recinto; y así terminó siendo su propio vice quien hizo jurar al nuevo jefe comunal.

Lo que siguió fue todo raro, con casi tres décadas en el periodismo político, el que escribe no recuerda un caso así de surrealista. Guastavino literalmente paralizó el Concejo Deliberante y sus tres ex compañeros de bancada son sus cómplices, primero por mala fe, y hoy por incapacidad política.

El 4 de marzo "Kelo" presentó ante el Concejo Deliberante una nota mediante la cual "renunciaba" a una banca que nunca asumió; y lo más desopilante es que dijo que lo hacía "para que el cuerpo pueda retomar su funcionamiento normal".

Tres meses después el radicalismo sigue manteniendo al Concejo paralizado!

Un poco de historia
Para intentar comprender lo que pasa en Mburucuyá habría que retroceder algunos años en el calendario, y también en el prontuario de Pablo Guastavino, quien es orgulloso poseedor de varias denuncias penales:

1 - Denuncia por esconder información
Ante las reiteradas negativas del intendente a responder a los pedidos de informe emitidos desde el Concejo Deliberante, en 2015 el concejal Gustavo Aromí lo denunció por Falta de Acceso a la Información Pública y Rendición de Cuentas.

En agosto de 2017, el Juzgado en lo Contencioso Administrativo Nº 2 de Corrientes, con la firma de la jueza María Belén Güemes, hizo lugar a la demanda presentada por Aromí. La sentencia dictaminó que la falta de respuestas a los pedidos de informes, por parte del Poder Ejecutivo Municipal, vulneraba el derecho constitucional al acceso a la información pública. El fallo declaró ilegítimo el silencio y la negativa del municipio a brindar datos presupuestarios al Poder Legislativo local.

Insólitamente el terco Guastavino apeló el fallo, y en junio de 2018 la Cámara en lo Contencioso Administrativo de Corrientes emitió el fallo definitivo. En esta sentencia, rechazó la apelación municipal y le otorgó un plazo perentorio al intendente para entregar los balances y las nóminas de personal requeridas por los ediles.

2 - Causa por Agresión y robo contra un Periodista

Es el escándalo judicial más complejo que enfrenta el ex alcalde radical. Ocurrió en junio de 2020, cuando el periodista Marcelo Florindo lo filmaba en plena vía pública mientras descargaban un camión de alimentos enviado por el Gobierno provincial en la casa de los padres del entonces intendente.

Florindo descubrió el robo y se presentó en el domicilio familiar para transmitir el hecho en vivo a través de  su cuenta de Facebook, en medio de la filmación, el entonces intendente y su hermano, arremetieron contra Florindo; el intendente lo atacó violentamente a golpes, y unos minutos después su hermano le arrebató el celular, interrumpió la emisión en vivo y huyó hacia la vivienda con el teléfono del periodista en su poder.

El hecho quedó registrado en videos de varias cámaras de seguridad de vecinos y comercios cercanos, que luego sirvieron como pruebas de los delitos cometidos por los hermanos Guastavino, no obstante la Justicia correntina, siempre obediente del poder, hizo lo suyo. En mayo de 2022 la Jueza de Instrucción de Saladas, María Mareco, contrariando a las claras imágenes de la agresión dictó una increíble falta de mérito para los agresores.

Luego los jueces de la Cámara de Apelaciones, Diego Nuñez Hüel, Mario Alegre y Héctor Cornejo, volvieron a fallar a favor de los Guastavino pese a la contundencia del video en el que se observa la escena del hecho a plena luz del día, y a pesar de las pruebas testimoniales aportadas.

Pero la Justicia es obediente mientras el justiciable está en el poder, en octubre pasado Guastavino perdió las elecciones, y solo tres meses después de la derrota el Superior Tribunal de Justicia le quitó el paracaídas. La resolución, de enero de este año, dejó sin efecto las decisiones previas de la Jueza de Instrucción y de la Cámara de Apelaciones y la causa se reabrió.

Para el STJ, esa falta de mérito "fue arbitraria e inconstitucional"; y destacó que las pruebas videográficas obligaban a actuar judicialmente. Por lo tanto, los ministros superiores ordenaron que la investigación continúe y se respeten las pruebas aportadas por la querella.

Algo, en la cadena de protección se había roto. Fuera del poder territorial "Kelo" pasó a ser una molestia para los Valdés. Mucha polémica, muchas causas acumuladas para tan poco aporte de votos.

¿Y la comida?
Es de suponerse, querido lector, que usted a esta altura de la historia se ha de estar preguntando, qué diablos pasó con el camión de comestibles que los hermanos Guastavino se estaban robando cuando apareció el periodista con su cámara...

Bien, lo poco que se sabe es que la maniobra se consumó; dicen que la mejor manera de esconder a un elefante es soltándolo en una calle llena de elefantes desfilando. Todos miraron a Florindo y se olvidaron del camión.

Bah... todos no.

Al conocerse la agresión física contra el periodista, el foco inmediato del escándalo se desplazó hacia la violencia y el robo del celular para destruir la evidencia, porque era lo que se veía, lo que se filmó; eso permitió que la Justicia de Valdés no ordenara la incautación del camión y la Policía de Valdés no se sintiera obligada a incautarlo.

Colorín colorado, el camión de comida terminó afanado!

Los alimentos eran módulos de asistencia social del Estado nacional, enviados por el Gobierno de Alberto Fernández, en el contexto de la emergencia por la pandemia del COVID-19.

En síntesis, los "corruptos y autoritarios peronistas" enviaron ayuda para el pueblo de Mburucuyá y los "honestos y republicanos radicales" se la robaron!

3 - Denuncia por atropellar a un candidato opositor
Durante la campaña electoral de 2021, el entonces candidato opositor, Gustavo Aromí, denunció a Guastavino por embestirlo con su camioneta, haciéndola impactar contra su vehículo personal. La denuncia tuvo amplia difusión mediática pero nulo impacto judicial.

Minutos después de ese episodio, Aromí denunció que Rodolfo Chamorro, candidato a concejal de su espacio, “fue agredido y amenazado con cuchillos por militantes del intendente Kelo Guastavino”. El hecho quedó registrado en un video.

El proceso penal por "presunto siniestro vial intencional" se encuentra empantanado en el mismo juzgado de Saladas que le dictó a los hermanos Guastavino falta de mérito por la agresión a Marcelo Florindo, luego revocada por el STJ.

4 - Denuncias por "Estafa Electoral" y Boicot al Gobierno
Tras asumir la nueva gestión municipal, el intendente Galarza denunció penal e institucionalmente el accionar de Guastavino tras dejar la intendencia. Se lo acusó de boicotear el funcionamiento democrático del municipio al pasar meses sin jurar su banca de concejal, bloqueando las sesiones legislativas para generar una crisis institucional, situación que derivó en su obligada renuncia en marzo de 2026, tras la ruptura con los hermanos Valdés que había quedado evidenciada en el fallo del STJ del mes de enero.

Muerto el rey viva el rey!
El gobierno provincial de los Valdés optó por tender puentes institucionales directos con las nuevas autoridades locales, financiando eventos en la localidad, aportando con fondos vivos y dejando aislado políticamente a Guastavino.

Lo cierto es que hoy, a 11 años de la primera denuncia en su contra, y tras un largo recorrido por diferentes tribunales en los que se comprobaron sus delitos, Pablo "Kelo" Guastavino sigue libre y haciendo de las suyas con total impudicia.

Aunque ya no es concejal el Concejo Deliberante de su ciudad sigue paralizado desde hace seis meses, y ese bloqueo tiene a los vecinos obligados a pagar tasas y servicios astronómicos, que se le ocurrió establecer un día antes de dejar el poder, por puro resentimiento contra el pueblo que, cansado de sus fechorías, osó sacarle el sillón del intendente.

Hoy el conflicto ya no lo incluye, pero sigue siendo el único responsable. La traba está centrada en un tecnicismo al mejor estilo ¿el huevo o la gallina?;  Los tres radicales que están en funciones se niegan a concurrir sin que antes se le tome juramento al sucesor de Guastavino, Cristian Escalante; siendo que el oficialismo, con algo de criterio, apunta que para que pueda asumir Escalante primero el Concejo debe reunirse para tratar la renuncia de su antecesor. Eso le daría a Galarza una ventanita para poder bajar las tasas y declarar la emergencia; cosa que los radicales se niegan a aceptar.

A pesar de que ya no está en el poder Guastavino sigue haciendo daño porque está enojado con todos. Pero se sigue sintiendo el dueño de Mburucuyá; y eso ocurre porque, en los buenos tiempos, Gustavo Valdés, amo de la Justicia y de la Policía de Corrientes, se lo dejó creer!

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