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Política

¿Demente o dictador?: Milei llamó "terroristas" a estudiantes, profesores y periodistas

Por Gabriel Link - El presidente efectuó estas violentas declaraciones durante una entrevista, haciendo una interpretación caprichosa y forzada de Antonio Gramci. La cercanía con el pensamiento de los dictadores asesinos de los setentas es cada vez más marcada.

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“La estrategia de Gramsci de tomar los medios de comunicación, la cultura y el Estado pasó a una etapa 2.0, y es que se le meten como estudiantes, como profesores, como investigadores, eso lo hizo Cristina Fernández de Kirchner”, afirmó Milei el domingo, y agregó: “entonces, usted tiene terroristas disfrazados de estudiantes, terroristas disfrazados de periodistas, terroristas disfrazados de profesores, terroristas disfrazados de investigadores...”,

Todo esto fue dicho por el presidente de la nación, con increíble irresponsabilidad, durante una entrevista televisiva con Luis Majul en la señal de noticias LN+.

Entonces, y si "terrorista" es una persona que ejecuta acciones violentas para infundir terror, y está claro para todos los argentinos que no hay ningún alumno, profesor, investigador o periodista en nuestro suelo que haya cometido "acciones violentas para infundir terror"; la pregunta que sigue a cualquier razonamiento lógico es: ¿el presidente Milei está dando forma a un relato para instaurar una dictadura, como ocurrió en el '76 o está mentalmente desequilibrado?

Los antecedentes no son pocos, durante la última dictadura militar diferentes genocidas se refirieron a los mismos sujetos elegidos por Milei el domingo, para tildarlos de terroristas o subversivos.

Jaime Lamont Smart, ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires durante la gestión del ex general Ibérico Saint-Jean, cometió un sincericidio en los primeros meses de la dictadura, afirmando que "la represión abarca a los enemigos de la nación llámense políticos, sacerdotes, profesores o periodistas".

"Científicos terroristas"
El 15 de abril de 1976, apenas tres semanas después del golpe de Estado, Jorge Videla dijo durante una rueda de prensa informal con periodistas en la Casa Rosada que: "Un subversivo es alguien que postula ideas contrarias a nuestra civilización occidental y cristiana". Bajo este parámetro, cualquier investigación en ciencias sociales, psicología o física teórica que cuestionara los dogmas tradicionales o los intereses del Estado era catalogada automáticamente como terrorismo ideológico. 

"Profesores subversivos"
El general de brigada Acdel Edgardo Vilas afirmó en agosto de 1976 que las universidades y colegios eran las fuentes donde se formaban los "delincuentes subversivos", justificando así la política instaurada de persecución, represión y "depuración ideológica" contra los docentes.

"Estudiantes terroristas"
Un documento escrito en 1979 por el entonces general Harguindeguy, sostenía que “por las características particulares del nivel universitario, la edad del estudiantado y la trascendencia política de la actividad, la subversión accionó y acciona en él con sentido prioritario y con tácticas adaptadas al medio”. Según el escrito, los denominados “terroristas” se podían identificar porque hacían reclamos por el comedor estudiantil, las bibliotecas, la autonomía universitaria, y por el ingreso irrestricto a las facultades.

Respecto de los periodistas, bueno, todo es más conocido porque el tema fue tratado específicamente, con nombres y apellidos por todos los medios del país: Rodolfo Walsh, Aroldo Conti, Paco Urondo, Rafael Perrotta, Luis Guagnini, Raymundo Gleyzer y Raymundo Gleyzer son los casos más resonantes; aunque el Registro Unificado de Víctimas del Terrorismo de Estado tiene corroborados un total de 223 periodistas, trabajadores de prensa y obreros gráficos detenidos-desaparecidos y asesinados en Argentina durante la última dictadura, todos ellos tildados como subversivos o terroristas, que fue el término que el presidente eligió este domingo para calificarlos en el programa de su amigo Luis Majul.

Pero "terroristas" no fue el único concepto de la dictadura que utilizó Javier Milei para definir a ciudadanos del país que él gobierna, por el solo hecho de disentir ideológicamente con él y con las políticas de su Gobierno. Veamos en quién se inspiró el presidente para introducir a Gramsci en la discusión.

El 21 de diciembre de 2010, un día antes de recibir la sentencia, al hacer uso de su derecho a pronunciar sus alegatos finales o "últimas palabras" ante el tribunal, el genocida Jorge Rafael Videla dijo lo siguiente, en referencia al Gobierno en funciones en ése momento, el de Cristina Fernández de Kirchner:

“no necesitan de la violencia para acceder al poder porque están en el poder, y desde él intentan la instauración del régimen marxista a la manera de Gramsci, tomando de rehenes a las instituciones de la república y haciendo de ella una simple expresión verbal ajena a la Constitución Nacional”, dijo Videla, y agregó: “Gramsci puede estar satisfecho de sus alumnos. La Constitución guarda luto por la república desaparecida”.

Videla dijo esas palabras ante el Tribunal Oral Federal N.º 1 de Córdoba, fue en la causa por el asesinato de 31 presos políticos que estaban ilegalmente detenidos en la Unidad Penitenciaria N.º 1 de esa capital. Ocurrió tres años antes de morir, sentado en un inodoro de una cárcel común.

Un lugar mucho mejor que el que merecía.

En aquel último alegato, el viejo genocida, también habló de "terrorismo judicial", colocando a los jueces que, aseguraba, no eran sus "jueces naturales", en la misma categoría de "terroristas".

A eso Javier Gerardo Milei nunca se va a animar, por lo cobarde que es jamás les dirá terroristas a los jueces.

El presidente sabe que con todas las fechorías que están cometiendo, su destino y el de su banda, quedarán atados a esos 300 nuevos jueces que se muestran tan apurados en nombrar.

Como en el caso de Videla, Será Justicia!

 

 

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