Economía
Ahora el Virrey Lamelas apretó al Gobierno para evitar que Huawei entre en Vaca Muerta
Sin ningún pudor, el embajador de EEUU "apretó" públicamente a Milei para que impida la llegada de la firma china a proyectos de fibra óptica, data centers o infraestructura en la cuenca neuquina donde está Vaca Muerta. El Ejecutivo se mantiene en cobarde silencio.
En un evento organizado por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos (AmCham), frente a integrantes del círculo rojo, funcionarios del Gobierno nacional y representantes de empresas líderes, el embajador de los Estados Unidos, Peter Lamelas, acusó a la firma china Huawei de practicar el espionaje para Pekín. Mientras el Gobierno de Milei se mantiene en el más absoluto silencio, la compañía no demoró en responder: “Huawei es una empresa 100% privada, con presencia en Argentina desde 2001, que opera en estricto cumplimiento de las leyes y regulaciones de cada país donde actúa”. Lamelas también dio a entender que, si el país quiere crecer en materia energética y tecnológica, debe asociarse a empresas estadounidenses; reclamó más espacio de resolución sobre Vaca Muerta y puso a la embajada a disposición de “asesoramientos” para el desarrollo de esa base estratégica: “Es el futuro y estamos decidiendo eso hoy”, remató. De esta manera, avanza la injerencia norteamericana sobre la gestión de Javier Milei, cuyo Gobierno mantiene los acuerdos del swap con China y, al mismo tiempo, enfrenta una dependencia cada vez más fuerte con la administración de Donald Trump, quien en distintas oportunidades rescató al mandatario libertario con préstamos para sostener el tipo de cambio en el marco del calendario electoral. La escalada retórica continúa creciendo sin una postura pública por parte del Ejecutivo. En sus canales oficiales, la Embajada de China expresó: “Lo que hace la parte estadounidense es motivado por la mentalidad de guerra fría”.
“Comenzamos con declaraciones, después aparecieron advertencias sobre visas y ahora se vincula Huawei con las inversiones en Vaca Muerta. Mañana las condicionalidades pueden extenderse a 5G, minería, energía, infraestructura, puertos o financiamiento. China naturalmente defenderá sus empresas y sus intereses, y el riesgo es que Argentina termine convertida en escenario de una disputa estratégica entre Washington y Beijing que no nos pertenece. Estados Unidos y China compiten, pero también son profundamente interdependientes y negocian cuando sus intereses lo requieren. No podemos ser más antichinos que EE.UU mientras Washington negocia con Beijing: Argentina no debe comprar rivalidades ajenas”, advirtió a Página/12 el exembajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja.
Tensión creciente
La tensión quedó en evidencia y tomó envión cuando directivos de la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén (CALF) denunciaron ante el Congreso de la Nación haber sufrido condicionamientos directos por parte de diplomáticos estadounidenses para dar de baja acuerdos con Huawei. Los proyectos referidos abarcan el tendido de fibra óptica en la zona de Vaca Muerta y la instalación de un data center de inteligencia artificial regional, en una zona clave para la disputa por la hegemonía tecnológica, energética y geopolítica entre EE.UU y el gigante asiático.
“China exige a sus empresas que le den al Estado acceso a cualquier dato que pasa por su tecnología y sus redes de IA. Todo controlado por el Partido Comunista Chino”, aseguró Lamelas este jueves en el evento Energy Summit 2026, organizado por AmCham.
Ante la incriminación, Huwai expresó en un comunicado que “Frente a acusaciones sin sustento, nuestra respuesta es nuestra historia: una compañía propiedad de sus propios empleados, con 25 años en Argentina acompañando la conectividad y transformación digital del país, sus industrias y su sociedad”.
Un silencio que aturde
Según detalló Vaca Narvaja, la decisión del Poder Ejecutivo respecto de mantenerse al margen en una discusión que tiene a la Argentina como protagonista deja a solas en la escena a las potencias que debaten sobre el territorio y la soberanía nacional. “Ese silencio es quizás lo más grave. Lamelas representa a EE. UU. y defiende sus intereses; eso es esperable. El problema es quién está defendiendo los intereses argentinos. La Cancillería debería establecer claramente que las decisiones sobre nuestra infraestructura, tecnología, energía y relaciones internacionales corresponden exclusivamente a la Argentina. Más preocupante todavía cuando el canciller Quirno relativiza la propia idea de soberanía. Para un país con nuestros recursos naturales, minerales estratégicos, energía, territorio y la cuestión Malvinas, la soberanía no tiene nada de antiguo. Cuando un embajador extranjero pretende definir nuestra seguridad nacional y el Gobierno calla, el silencio deja de ser neutral y empieza a parecer consentimiento”, aseguró el exdiplomático.
Y agregó: “Las nuevas declaraciones de Lamelas muestran una escalada preocupante de la intromisión estadounidense. Primero fueron las presiones sobre una cooperativa por Huawei y las advertencias sobre visas; ahora vincula la tecnología china con las inversiones en Vaca Muerta y pretende hablar incluso de nuestra seguridad nacional. Pero hay un límite elemental: la seguridad nacional de Estados Unidos la define Washington; la seguridad nacional argentina la definimos los argentinos”.
En esos mismos términos se refirieron los integrantes de la entidad denunciante cuando en la Comisión de Asuntos Cooperativos, Mutuales y Organizaciones No Gubernamentales de Diputados relataron los aprietes que recibieron por parte de EE. UU. “No está bien que una embajada extranjera se contacte con una cooperativa y le diga lo que debe hacer. El planteo de que está en riesgo la seguridad nacional de Estados Unidos y la seguridad argentina es un eufemismo que esconde la verdadera pretensión, que es poder eliminar competencias tecnológicas de las empresas norteamericanas”, afirmó Sergio Fernández Novoa, gerente de TIC de CALF.
La secretaria general de la institución neuquina, Yenny Fonfach, remarcó: “No venimos ni a defender una empresa china, ni a criticar a una embajada. Venimos a esta comisión que es soberana, donde se debe defender la autonomía. Hubo una intromisión a esta autonomía”. Desde el legislativo se comprometieron a citar a Lamelas para que dé las explicaciones del caso que tiene como actor destacado al agregado de Asuntos Económicos de esa embajada, Andrew Dilts.
La doctrina Trump
Respecto a cuánto influye el silencio del Gobierno en el avance de la pelea, Vaca Narvaja consideró que “los límites que no se establecen se corren. Si frente al primer episodio la Cancillería hubiera dicho que las decisiones sobre tecnología, infraestructura y seguridad corresponden exclusivamente a la Argentina, el marco habría quedado establecido. En cambio, el alineamiento automático reduce nuestra autonomía y, al mismo tiempo, deteriora los vínculos con Brasil y China, dos de nuestros principales socios económicos y países con los que tenemos importantes complementariedades”.
La Doctrina de Seguridad Nacional, que regresó con Trump para volver a mirar a América toda como un territorio propio, funciona como la herramienta que utiliza EE. UU. en la región para intentar frenar el avance de China.
Lamelas justificó las intervenciones diplomáticas argumentando que la presencia de empresas tecnológicas chinas no es un problema de intromisión, sino de seguridad nacional e integridad de datos. Además, vinculó directamente el rechazo a la tecnología china con la llegada de inversiones estadounidenses en sectores clave como Vaca Muerta.
“Todo es posible en la Argentina” y “ustedes son verdaderos protagonistas del gran cambio argentino”, pero “faltan ciertas condiciones claras”, exigió el titular de la embajada estadounidense en el país, durante su exposición en AmCham. Además, advirtió que para la llegada de inversiones a las provincias se requieren “más reformas” y valoró la relación con la administración de Milei.
Como si no sobraran declaraciones que intervienen en las decisiones soberanas de Argentina, Lamelas aseguró que gracias a las políticas de Milei Argentina se va a convertir en “una potencia energética” porque “en los próximos 30 años, la energía que va a mover el mundo va a venir de Vaca Muerta”. Deslizó que siguen “de cerca cada proyecto” y ofreció servicios: “Si necesitan el respaldo de la embajada, avísennos; estamos aquí para apoyarlos”.
Paciencia china
En un comunicado, la embajada de la República Popular China salió al cruce de las declaraciones de Lamelas sobre Huawei y el gobierno de Pekín: las tildaron de “calumnia sin ningún fundamento” y cuestionaron la actitud del diplomático por “generalizar el concepto de seguridad nacional y sembrar miedo en el mercado”. Recientemente, además, había rechazado las acciones estadounidenses y acusó a Washington de recurrir a “aprietes” —como la amenaza de revocación de visados a los integrantes de la CALF— para bloquear la libre competencia comercial y avasallar la soberanía de otras naciones.
Respecto a la contradicción que maneja el Gobierno por el swap, Vaca Narvaja analizó que “muestra los límites que tiene una política exterior ideológica cuando choca con las necesidades concretas de la economía. Milei llegó prometiendo dolarizar, cuestionando la relación con China y diciendo que no negociaría con “comunistas”, pero terminó necesitando renovar el swap con el Banco Popular de China. Y no es un detalle menor: el swap está denominado en renminbi y forma parte de una arquitectura financiera que también contribuye a ampliar el uso internacional de la moneda china. Milei prometió dolarizar la Argentina y terminó necesitando renovar un swap en renminbi: China mantuvo su estrategia; quien tuvo que cambiar fue Milei".
Sobre ese punto, evaluó que el problema no es solamente qué quiere China de Argentina, “sino qué proyecto tiene Argentina para relacionarse con China”, porque “sin una estrategia nacional de desarrollo —y mejor aún, una estrategia regional articulada con Brasil y el Mercosur— podemos profundizar una relación primarizada: exportar alimentos, energía y minerales estratégicos e importar crecientemente manufacturas y tecnología. Al mismo tiempo, por prejuicios ideológicos y alineamiento con Washington, el Gobierno desactiva dimensiones potencialmente mucho más transformadoras de la cooperación china: infraestructura, inversión productiva, ciencia, tecnología y transferencia de conocimiento. China tiene una estrategia para la Argentina; el problema es que hoy la Argentina no tiene una estrategia para China”.
Las diferencias con Brasil, en tanto relaciones diplomáticas que mantienen con China, según Vaca Narvaja, se encuentran en “la enorme paciencia estratégica de China, que seguramente preservará su relación con Argentina porque piensa en décadas y no en períodos presidenciales. Pero eso no significa que vaya a construir nuestro desarrollo por nosotros. Brasil muestra otro camino: combina una relación política de alto nivel con China con una estrategia industrial y tecnológica propia, y eso le permite buscar inversiones productivas, asociaciones industriales y cooperación en sectores estratégicos como el espacial, nuclear, inteligencia artificial y computación cuántica. Argentina, sin una estrategia propia, corre el riesgo de quedar limitada a proveer alimentos, energía y minerales y comprar productos manufacturados. China tiene paciencia estratégica; Brasil tiene estrategia nacional. El problema argentino es que hoy nos falta la segunda”.
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