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Política

Desarrollo nuclear: La oposición busca frenar el plan de Milei para entregar la soberanía a EEUU

El gobierno desfinanció el proyecto del reactor CAREM para entregarlo a una empresa norteamericana. El peronismo busca frenarlo en el Congreso.

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Ante un gobierno que avanza con el desguace del plan nuclear argentino —con despidos masivos en la Comisión Nacional de Energía Atómica, la privatización de activos estratégicos y la cesión de soberanía—, la oposición en el Congreso puso en marcha iniciativas para proteger al sector. El plan que circula entre los bloques de la Cámara baja podría ser similar a la que se utilizó para hacer caer los decretos delegados que desmantelaban el INTI y el INTA. Todo ocurre mientras el Gobierno anuncia la construcción de un reactor nuclear modular en Atucha, financiado con capitales privados estadounidenses, pero con patente argentina. Así, el Ejecutivo delegará capacidades estatales al sector privado y dejará conocimiento acumulado durante décadas en manos de una empresa norteamericana. “Será un privado el que expanda la matriz energética argentina y la frontera tecnológica de nuestro país”, celebró el vocero presidencial, Adrián Ravier. En plena transición energética, Argentina cuenta con recursos y tecnología para convertir ese proceso en un motor del desarrollo industrial. Sin embargo, el Gobierno elige contradecir la tendencia global de reindustrialización, protección de capacidades locales y búsqueda de autonomía tecnológica.

Que el Gobierno desprecia la ciencia argentina y que su único plan para el sector nuclear es el desmantelamiento no es novedad. En septiembre del año pasado, la Casa Rosada anunció la privatización parcial de Nucleoeléctrica Argentina S.A., habilitada por la Ley Bases. La operación, por ahora trunca, buscó recaudar unos mil millones de dólares mediante la venta de una empresa estratégica para el país. Por entonces, la compañía era presidida por Demian Reidel, amigo del Presidente, quien dejó el cargo en medio de denuncias por sobreprecios en licitaciones públicas. La antítesis del cuento de la meritocracia.

Los despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica van en la misma dirección y forman parte de “una política orientada a vaciar capacidades construidas durante décadas para reorientar el desarrollo nuclear hacia negocios privados”, señalaron desde el interbloque Popular. Los senadores del peronismo recibieron a investigadores y científicos para escuchar de primera mano la situación del sector. Justamente, la Comisión Nacional de Energía Atómica fue creada durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón y constituyó uno de los pilares históricos del desarrollo científico y tecnológico argentino.

Durante el encuentro, los especialistas manifestaron una preocupación particular por el abandono del reactor modular CAREM, un desarrollo íntegramente argentino que demandó décadas de inversión pública, investigación e innovación y que colocó al país al frente de la carrera por el desarrollo de esta tecnología. Incluso durante el gobierno de Mauricio Macri, que eliminó el Ministerio de Ciencia y Tecnología, se reconoció la importancia estratégica del proyecto CAREM, y se lo mantuvo en marcha como un activo estratégico para la exportación y para garantizar el desarrollo tecnológico nacional.

Cuarenta y ocho horas después de que se materializaran los despidos, las piezas del rompecabezas comenzaron a ordenarse y la foto se vió completa. El Gobierno anunció un proyecto privado para construir un reactor nuclear con la firma estadounidense Meitner Energy. La noticia fue presentada como “la más importante en 20 años”, según escribió en su cuenta de X Adrián Ravier. En efecto, el relanzamiento del Plan Nuclear en 2006 marcó un verdadero punto de inflexión, con objetivos como la finalización de Atucha II, la extensión de la vida útil de Embalse y la planificación de nuevas centrales nucleares. Además, el proyecto CAREM se consolidó como una iniciativa estratégica que posicionó al país como precursor en reactores modulares de pequeña escala. Lamentablemente, el Gobierno que desfinanció uno de los emblemas de la tecnología nuclear celebró “que una empresa internacional elija a nuestro país para construir un reactor nuclear 100 por ciento privado”. Una burla. “Seguimos trabajando para impulsar la tecnología nuclear que promueve el desarrollo energético argentino”, escribió Caputo en sus redes.

La diputada nacional de Unión por la Patria Adriana Serquis, extitular de la CNEA, explicó que se trata de “una de las empresas que hizo lobby para aprobar el Súper RIGI. Es el mismo Gobierno que desfinancia el proyecto CAREM de la CNEA, un reactor nuclear modular pequeño, 100 por ciento argentino y con un 70 por ciento de avance en su construcción, para empezar desde cero uno nuevo que podría tardar muchísimo tiempo en estar listo. La entrega es total”, concluyó.

“Hay que seguirle el rastro porque con estas iniciativas se llevan a la gente muy especializada de la CNEA por el doble de sueldo y van vaciando la comisión”, explicó Martín Iofrida, secretario general de la Asociación de Profesionales de la CNEA.

Los despidos son apenas la punta del iceberg de un combo letal para el desarrollo nacional que incluye el vaciamiento del Estado, el traspaso de sus capacidades al sector privado y una cesión de soberanía al servicio de los Estados Unidos. Justo cuando la transición energética puede ser una oportunidad para fortalecer capacidades tecnológicas e industriales y permitir la exportación de tecnología con alto valor agregado, una fuente potencial de ingreso de divisas para el país, el gobierno libertario la dilapida por su alineamiento exclusivo con Occidente. Otra oportunidad que se va.

Congreso en marcha
En el encuentro que los senadores del interbloque Popular mantuvieron con los investigadores y científicos del sector se resolvió impulsar un proyecto para exigir la reincorporación de los trabajadores afectados, preservar las capacidades científicas y tecnológicas de la CNEA y garantizar la continuidad de los proyectos estratégicos del desarrollo nuclear argentino, reafirmando que la política nuclear constituye una política de Estado vinculada a la soberanía tecnológica, la producción, la salud, la energía y el desarrollo nacional.

En la Cámara baja, el diputado Pablo Juliano pidió a Martín Yeza, presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología de Diputados, que reúna a la comisión para escuchar a los trabajadores despedidos de la Comisión Nacional de Energía Atómica y solicitar explicaciones al Gobierno.

Al caer la tarde, la idea que circulaba entre los bloques de la oposición era desplegar una estrategia similar a la que se utilizó para voltear los decretos delegados del Ejecutivo que habilitaban el vaciamiento del INTI y del INTA. “Todo es muy preliminar, pero hay que analizar bien el decreto de reestructuración de la CNEA e intentar una estrategia similar a la del INTI”, explicó a este diario el diputado Esteban Paulón. El legislador tiene presentado un proyecto de protección del sistema nuclear argentino, al igual que Unión por la Patria.

Adriana Serquis también presentó un proyecto para repudiar los despidos en la CNEA y alertó sobre el “desmantelamiento” del sector nuclear. La iniciativa también repudia la utilización de efectivos de la Gendarmería Nacional dentro del organismo durante la jornada de los despidos.

En un mundo cada vez más enfocado en la transición energética y la reindustrialización, desaprovechar estas oportunidades no solo condena a la Argentina a una posición subordinada en la economía global, sino que también posterga el desarrollo de su potencial científico e industrial.

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