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Economía

El Gobierno mandó al Congreso el Presupuesto 2027, lo único creíble es que sigue el ajuste

El proyecto llegó con una proyección de crecimiento económico del 4 por ciento, una inflación de 18 por ciento y un dólar de 1.728 pesos. Contempla además sostener el superávit primario, que se ubicaría en un rango de entre 1,4 y 1,8 por ciento del PBI. Pocos creen que esas metas se puedan cumplir con la situación social actual.

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El Gobierno envió este martes al Congreso el proyecto de Presupuesto 2027, con una proyección de crecimiento económico del 4 por ciento, una inflación de 18% y un dólar de 1.728 pesos. La iniciativa, que comenzará ahora su discusión en la Cámara de Diputados, vuelve a colocar al equilibrio fiscal como uno de los principales objetivos de la administración de Javier Milei, aunque llega condicionada por la experiencia de 2026: el presupuesto vigente quedó rápidamente desactualizado por haber sido elaborado con una inflación de apenas 11 por ciento.

Las estimaciones para el próximo año se conocerán en un escenario en el que las proyecciones privadas son menos optimistas que las oficiales. Mientras el Ejecutivo espera una expansión del Producto Bruto Interno del 4 por ciento, las previsiones locales se ubican por debajo del 3. En materia de precios, la diferencia también es significativa: el Gobierno proyecta una inflación de 18 por ciento, mientras distintas estimaciones privadas se mueven entre 20 y 23. El Fondo Monetario Internacional, en cambio, calcula un 15,7 para el promedio anual de 2027.

El proyecto contempla además sostener el superávit primario, que se ubicaría en un rango de entre 1,4 y 1,8 por ciento del PBI. La continuidad del resultado fiscal positivo constituye uno de los pilares del programa económico, aunque la discusión estará puesta sobre qué partidas deberá seguir ajustando el Gobierno para alcanzar esa meta y cuánto margen tendrá para hacerlo después de los recortes acumulados durante los primeros años de gestión.

La experiencia de 2026 representa una advertencia. Según la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), al 31 de agosto ya se había ejecutado el 67,4 por ciento del gasto total aprobado para todo el año. Se trata de un nivel 12,3 puntos porcentuales superior al promedio registrado entre 2016 y 2025 para el mismo período. Para la entidad, ese avance muestra que será necesario incrementar el monto total autorizado antes de terminar el ejercicio.

El problema no responde a una aceleración generalizada del gasto. El Presupuesto 2026 fue confeccionado bajo una hipótesis de inflación del 11 por ciento que quedó muy por debajo de la evolución efectiva de los precios. De esa manera, una parte de la elevada ejecución presupuestaria responde a que los créditos nominales quedaron atrasados. Además, cerca de la mitad del gasto tiene mecanismos de actualización vinculados directa o indirectamente a la inflación, lo que reduce todavía más el margen disponible para administrar el resto de las partidas.

ASAP calculó que, si el Gobierno no amplía el Presupuesto vigente, el gasto no previsional debería registrar una caída superior al 15 por ciento en términos reales. La tensión ya había llevado en abril al entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a solicitar a los ministerios una reducción del 20 por ciento en el gasto de capital y del 2 por ciento en los gastos de funcionamiento.

Los números acumulados hasta agosto muestran además en donde estuvo concentrado el ajuste. El gasto devengado cayó 1 por ciento interanual en términos reales, pero ese resultado estuvo sostenido por el fuerte incremento del pago de intereses de la deuda, que avanzó 31,7 por ciento por encima de la inflación. Sin contabilizar los intereses, ASAP estimó que la reducción real del gasto total habría alcanzado el 4,3 por ciento.

La contracción alcanzó a buena parte de las partidas. Las transferencias corrientes retrocedieron 10,6 por ciento real interanual, con una caída del 64,6 en los envíos a las provincias, del 12,7 para las universidades, del 6,6 para las empresas públicas y del 5 para el sector privado. También disminuyeron las remuneraciones, un 4,2 por ciento, y el gasto de capital, un 16,4. En contraste, las erogaciones destinadas a la seguridad social aumentaron apenas 0,8 por ciento real.

Con esos antecedentes comenzará la negociación del Presupuesto 2027. El oficialismo deberá conseguir acuerdos con bloques aliados y representantes provinciales para avanzar en Diputados. En ese marco, el proyecto incorpora obras reclamadas por distintas provincias, mientras la Casa Rosada mantiene conversaciones con gobernadores para reunir los votos necesarios.

La defensa técnica estará principalmente en manos de funcionarios del Ministerio de Economía, entre ellos Carlos Guberman, mientras que por el momento no está prevista la participación de Luis Caputo. El debate tendrá así una doble dimensión: no sólo estará en discusión la credibilidad de las proyecciones de inflación, crecimiento y dólar para 2027, sino también la capacidad de sostener el superávit fiscal después de un 2026 en el que el atraso de las previsiones oficiales dejó al Presupuesto con cada vez menos margen antes de terminar el año.

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