Economía
Presupuesto 2027: Milei vuelve a esquilmar a la ciencia, las universidades y la discapacidad
El proyecto profundiza el ajuste a tres de los sectores más golpeados en la gestión libertaria, mientras el gobierno reafirma su obsesión por el equilibrio fiscal a expensas de los sectores medios y bajos de la sociedad.
La obsesión del gobierno por lograr el equilibrio fiscal como ancla principal de la política económica y sin tocar los intereses del poder económico sumó un nuevo capítulo en el proyecto de Presupuesto 2027, que profundizará el ajuste en discapacidad, universidades y ciencia, áreas donde los recortes son sistemáticos desde diciembre de 2023. Así, el mantra repetido hasta el hartazgo por Javier Milei y compañía — “no hay plata” — se cristalizó nuevamente en el proyecto que entró este martes a última hora a la Cámara de Diputados.
El presupuesto 2027 ratifica el inquebrantable compromiso de la Casa Rosada con el sostenimiento del equilibrio fiscal como eje central de la política económica. En los lineamientos generales, el gobierno espera un crecimiento del PBI del 4 % anual, inflación de 18 % y un dólar a $1.847,6 para fin de año, todo un desafío tratándose de un año electoral que, como es habitual en la historia argentina, promete turbulencias cambiarias. De hecho para 2026 el Ejecutivo esperaba 10,1 % de inflación y en los primeros ocho meses acumuló más del doble (21,3%).
Discapacidad, una obsesión del Gobierno
El presupuesto impulsado por el gobierno ratifica una política sostenida desde el día 1: el ajuste contra las personas con discapacidad, incluso a pesar de leyes y fallos judiciales que ordenan al Ejecutivo cumplir con las prestaciones y garantizar fondos, que de igual modo incumplió sistemáticamente.
Ahora, el proyecto asesta un nuevo golpe al eliminar la actualización obligatoria, mensual y automática, de los pagos a prestadores de acuerdo con el índice de precios al consumidor.
De acuerdo con el texto del proyecto enviado al Congreso, la Casa Rosada busca que el nomenclador de las prestaciones básicas no contemple valores universales.
Así, cada prepaga u obra social quedará autorizada a fijar sus propios valores. “La universalidad no implicará la homogeneidad de aranceles ni de modalidades de financiamiento entre las jurisdicciones, sino la garantía de un piso mínimo prestacional común”, dice el texto.
Las actualizaciones mensuales serán suprimidas y, en cambio, se reemplazarán por una pauta trimestral discrecional.
Además, de avanzar será un retorno al modelo de “invalidez laboral”: así, Argentina podría quedar al margen de lo establecido en la Convención sobre los Derechos de Personas con Discapacidad de Naciones Unidas, que afirma que la discapacidad no es una enfermedad individual, sino el resultado de la interacción entre las condiciones de una persona y las barreras impuestas por el entorno que le impiden participar de forma plena en la sociedad.
En cambio, la propuesta busca el regreso a un modelo de criterio médico anacrónico, estrictamente clínico, por lo que la otorgación de las pensiones dependerá de dictámenes médicos.
También se elimina el Certificado Único de Discapacidad como herramienta para el acceso a las pensiones y se establece la incompatibilidad de la pensión por invalidez con el trabajo en el sector formal, actualmente compatibles (tanto en empleos en relación de dependencia como monotributo hasta dos salarios mínimos). Si se aprueba el Presupuesto, cualquier trabajo o alta tributaria extinguirá las pensiones.
Las universidades, $4 billones abajo
En medio de las críticas y denuncias por el incumplimiento de la ley de Financiamiento Universitario, el Presupuesto 2027 prevé 7,3 billones de pesos para el sostenimiento de las universidades, muy por debajo de lo establecido por las autoridades del Consejo Federal Interuniversitario (CIN), que solicitaron 11 billones para todo el sistema de cara al próximo año.
Para el rector de la Universidad Nacional de Rosario y presidente del CIN, Franco Bartolacci, el proyecto “profundiza el desfinanciamiento” y “no incorpora los fondos previstos en la ley de Financiamiento, que está vigente”. “Está muy lejos de lo que las universidades requerimos para funcionar bien”, dijo. “La diferencia de 11 billones a 7 es muy importante”, enfatizó.
Los $11 billones que proyectó el CIN contemplan a todo el sistema y abarcan los salarios de docentes y no docentes con la recomposición salarial prevista en la ley de Financiamiento, presupuesto para investigación, equipamiento y hospitales universitarios y becas, entre otros aspectos.
Pero según Bartolacci, este nuevo recorte proyectado en el Presupuesto 2027 profundizará el conflicto que atraviesa el sistema universitario a nivel nacional. “Si no encontramos la manera de revertir la situación, será cada vez más difícil. Hacemos un esfuerzo fenomenal, este año las partidas crecieron a la mitad, estamos a la mitad de nuestra capacidad, y llega un momento en que no se podrá sostener más”, afirmó.
De acuerdo con un relevamiento del Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas (OCEPP), el recorte en el sistema universitario trepa al 25 % en comparación con el presupuesto de 2023. “El ajuste grande ya ocurrió: por eso varias de estas partidas suben contra 2026 y aun así siguen muy por debajo de 2023”, concluyó el informe.
Para Bartolacci, es fundamental sostener el reclamo por fondos en el ámbito legislativo, judicial y, por supuesto, en las calles: ya anticipan que en octubre habrá una nueva marcha federal, en un contexto donde el gobierno incumple de forma sistemática artículos clave de la ley de Financiamiento Universitario votada dos veces en el Congreso, vetada por Milei, ratificada por el Parlamento y luego por un fallo histórico de la Corte Suprema de Justicia.
Aún así, la Casa Rosada se niega a actualizar los salarios de docentes y no docentes en base a la inflación acumulada, mientras los gremios denuncian una pérdida del poder adquisitivo que supera el 30 % y el gobierno dispone aumentos discrecionales y acerca propuestas irrisorias: en la última reunión paritaria ofrecieron 3 % de incremento.
Además, Nación mantiene los recortes operativos a pesar de que la ley obliga a actualizar periódicamente las partidas destinadas al mantenimiento edilicio y el gasto de servicios básicos; así como también se sostuvo el congelamiento de las becas estudiantiles.
“Ya nos estamos achicando en todos los aspectos. Las universidades se sostienen por el amor de la comunidad, no hay otra explicación, no hay condiciones objetivas”, dijo Bartolacci. Y concluyó: “Una profundización del ajuste somete al sistema universitario a una situación más grave”.
La ciencia, afuera
El campo de la ciencia será otro de los afectados, en caso de que el Presupuesto 2027 se apruebe tal como lo proyectaron Luis Caputo y Milei.
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) recibirá apenas un 0,2 % más que en 2026, una fuerte caída presupuestaria en términos reales si se contempla la inflación, mientras que la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CNAE) recibirá 6,6 % menos que este año.
En Conicet, las partidas pasarán de $743,681 millones en 2026 a $824.539 millones el próximo año, una suba del 10,9 %, por debajo de la pauta inflacionaria prevista.
En el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) el recorte será superior al 5 % nominal: se asignarán $4.712 millones menos que en 2026. En términos reales, la caída será superior al 19 %.
En el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) ocurre algo similar. El presupuesto pasará de $360.124,0 millones en 2026 a $315.538,0 millones en 2027 (-12,4% nominal), lo que equivale a un ajuste real del -25,8%.
“El grado de recorte depende mucho de cada área. El lineamiento general es que la Agencia de Promoción Científica seguirá desfinanciada, con lo cual no habrá financiamiento para proyectos de investigación”, dijo el físico Jorge Aliaga, miembro del Directorio del Conicet. “Es lo más crítico, junto con la pérdida salarial del 40 %”, resaltó.
Para Aliaga, el desfinanciamiento golpea especialmente a los proyectos de investigación cuyos fondos se vieron recortados o directamente suspendidos, y afecta en especial a investigadores jóvenes.
“La gente tiene problemas de salario, los más jóvenes lo sufren más porque tienen salarios más bajos y mayor necesidad. Hoy los sueldos son bajísimos”, dijo. “Sin un modelo en ciencia y tecnología, pareciera que todo es prescindible”, lamentó.
Por Agustín Gulman para Página/12
-
Corrientes1 semana ago"No alcanza para comer": La CTA reclama a Faraldo aumento inmediato y mesa de negociación
-
Corrientes1 semana agoLoan: Laudelina ratificó los aprietes del senador "valdesista" Diego Pellegrini
-
Corrientes6 días agoDPEC no informa cuánto impactará el nuevo aumento en las facturas
-
Corrientes5 días agoEn una semana de acusaciones cruzadas nadie dijo lo único que importa en el juicio: ¿dónde está Loan?
-
Corrientes7 días agoLoan: Declaró el ex comisario Maciel y sostuvo la teoría de Valdés
-
Corrientes2 días agoCorrientes: Entrenamiento militar a niños en condiciones polémicas
-
Corrientes1 semana agoCeleste Ascúa pidió al Gobierno reactivar la obra de las 119 viviendas paralizadas por Milei
-
Corrientes2 días agoCorrientes: El abandono radical que produce guerras de pobres contra pobres


